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Desde San Lázaro. Carta a Santa Claus. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

03 Jun 2019
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Ante la amenaza de imponer un arancel del 5 % a todas las exportaciones de México hacia Estados Unidos tan solo se contesta con una carta que parece más dirigida a Papá Noel que al presidente Donald Trump, en la cual se confirma la errónea política exterior que lleva a cabo el presidente López Obrador.

El canciller Marcelo Ebrard encabeza la delegación mexicana, rumbo a Washington para buscar un encuentro con su homólogo y representantes comerciales de aquel país, para tratar de impedir que se aplique esa medida, que de suyo, representa un severo golpe a la economía de ambos lados de la frontera.

¿Qué lleva en el portafolio Ebrard para negociar?, absolutamente nada a no ser  el compromiso de refrendar el papel que está jugando nuestro país con el rol de “tercer país seguro” y con ello convertirse en la aduana en donde se contienen a los miles de migrantes centroamericanos.

A pesar de que se niegue sistemáticamente ello, los hechos confirman que se hace lo que en Washington se ordena, no solo en el tema migratorio, sino también, en una serie de concesiones que están incluidas en el T-Mec.

López Obrador no tiene canicas para negociar, ni siquiera una seria amenaza de imponer aranceles a productos norteamericanos, ya no digamos en otros frentes como podría ser desde el Congreso mexicano o con la comunidad hispana en cuanto a pronunciamientos directos contra la política proteccionista de Trump.

Solo llamados a la no confrontación y al respeto, empero nada de defender los intereses de los mexicanos y su soberanía.

No se trata de enfrentar al país más poderoso del mundo, ni siquiera a detonar un enfrentamiento que pueda derivar en repercusiones de índole bélica, lo relevante es mostrar una postura firme e irreductible ante sucesos que conllevan serias repercusiones para los mexicanos como el desempleo.

La misiva obradorista confirma que su gobierno le hace el trabajo sucio a los norteamericanos: “Usted sabe que nosotros estamos cumpliendo con nuestra responsabilidad de evitar, en la medida de lo posible, y sin violentar los derechos humanos, el paso por nuestro país”

Luego se continúa con una serie de citas de frases y personajes que no vienen al caso para rematar con una advertencia “recuerde que no me falta valor, que no soy cobarde ni timorato sino actúo con principios: creo en la política que entre otras cosas, se inventó para evitar la confrontación y la guerra”,  apuntó AMLO.

Con la  tibia actitud  del gobierno otra vez nuestro país se coloca del lado equivocado de la historia al convertirse en el alguacil fronterizo de Estados Unidos contra los migrantes centroamericanos, en lugar de mantener una postura digna a favor de los derechos humanos y de los desplazados de esta región, que a decir de los expertos es una de las más peligrosas del mundo.

Mientras que Trump está inmerso en una contienda electoral en donde se está jugando la reelección y por ello buscan vender a sus electores las mismas cartas que puso sobre la mesa hace tres años contra México, aquí solo se escuchan buenos deseos y citas bíblicas.

El apotegma de Benito Juárez solo sirve para justificar la incapacidad para enfrentar una seria amenaza para el país y no se aplica, en todo caso,  la filosofía juarista  completa y a profundidad, sobre todo cuando se trata de preservar la independencia y la autonomía de México, ya no digamos en otros temas como el Estado laico.

Ni en política exterior y menos en la gobernanza interior avanzamos, vamos como los cangrejos. ¿No me cree? Hay que revisar las perspectivas económicas para el segundo semestre y las cruentas cifras en inseguridad pública, entre otros inquietantes temas.

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