La piedra en el zapato de López Obrador, por lo menos de aquí al 2020, se llama Donald Trump ya que la efervecencia de la contienda electoral por la presidencia de Estados Unidos, ira en aumento y como se ha visto, el tema México es uno de los favoritos del abanderado republicano para explotarlo ante los electores de su país.
En este sentido sería conveniente y urgente un acercamiento con los legisladores norteamericanos con la finalidad de conformar una visión integradora sin sesgos partidistas que de pie a fijar posturas irreductibles en temas sensibles en los dos lados de la frontera.
Para bien o para mal, AMLO está participando en esa elección al acordar un acuerdo migratorio inédito en donde de facto nuestro país se convierte en Tercer país seguro y con ello avanza la agenda político electoral que tiene Donald Trump
La más recalcitrante opositora del mandatario norteamericano, Nancy Pelosi, decíamos ayer, criticó acremente el acuerdo migratorio, acordado hace unos días, toda vez que viola los derechos de los solicitantes de asilo bajo las leyes estadounidenses y no aborda las causas de la migración centroamericana.
La presidenta de la Cámara de Representantes señaló que las amenazas y las rabietas no son una forma de negociar la política exterior, además de que “Trump socavó el liderazgo de Estados Unidos”.
La líder demócrata mantiene su rechazo al republicano a quien le dice que debería estar en la cárcel.
Como se observa, ambos frentes tienen visiones encontradas y por desgracia el gobierno mexicano está en medio de una contienda que ya es transnacional.
Desde el Congreso mexicano, tanto el senador Ricardo Monreal como el diputado Mario Delgado, coordinadores parlamentarios en ambas cámaras, deben buscar a sus pares americanos, es decir a los líderes de la Cámara de representantes y el Senado que son Nancy Pelosi y Mike Pence, respectivamente; una demócrata, otro, republicano, pero que ha tenido serias diferencias con el presidente, para conformar una agenda legislativa conjunta que se desarrolle en una reunión interparlamentaria que se lleva a cabo a la brevedad.
Ahora más que nunca se requieren los encuentros interparlamentarios entre ambos países trabajando en una agenda común que, desde luego tiene que ver con T-Mec y con los asuntos de fondo y de coyuntura.
No se trata de que solo participen las fracciones legislativas de Morena en ambas cámaras, sino todos los grupos parlamentarios en aras de enriquecer el glosario de temas que son de interés de ambos países.
La mesa está puesta para Monreal y Delgado, este último debería avocarse a ello, en lugar de sacar la charola para recabar fondos para la causa.
Más que acudir en bola a actos masivos en apoyo del presidente López Obrador, deberían concentrarse en sus tareas legislativas de alcance internacional y avocarse a tender puentes de inmediato con sus pares estadounidenses para entablar la interparlamentaria.
La última reunión interparlamentaria entre ambas naciones ocurrió en 2017 en la Ciudad de México con un programa de trabajo muy ambicioso que se centró en algunos aspectos temáticos como: Relaciones económicas y comerciales; Cooperación en materia de seguridad; Migración y seguridad humana; y Una frontera para el siglo XXI.
Como se aprecia los temas siguen estando vigentes y a los cuales se deberían integrar otros que consideren los representantes populares de ambos países, pero que tendrían que ver con el trabajo legislativo en tiempos electorales.
