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Se tenía que decir… Un informe para su público. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

03 Jul 2019
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El presidente Andrés Manuel López Obrador se ufanó este 1 de julio de que las cosas en el país marchan muy bien. Dio cifras, datos, continuó prometiendo y sobre todo siguió en la misma ruta que ha marcado sus siete meses de gobierno: la retórica y la falta de hechos. 

En lo que algunos llamaron informe de actividades, prometió: “este mismo año, a más tardar en diciembre, terminaremos de arrancar de raíz al régimen corrupto y quedarán en este mismo año construidas las bases para la transformación política de México”. Y subrayó: “confieso que mi activismo, mi loca pasión, tiene un fundamento racional, aunque no lo piensen así mis adversarios. Considero que entre más rápido consumemos la obra de transformación, más tiempo tendremos para consolidarla y convertirla en hábito democrático, en forma de vida y en forma de gobierno”. 

El discurso presidencial, lleno de cifras y datos dudosos, no tuvo más intención que lanzar mensajes retadores a quienes considera sus adversarios y tratar de calmar a su público, a sus fieles, ante el evidente desplome de la economía y el enorme riesgo de que la inseguridad pública termine rebasando a las autoridades federales y locales. 

Si las cuentas (alegres) que el presidente mencionó en su “informe” sobre el estado del país en los ámbitos económico y social fueran reales, la pregunta obligada sería: ¿por qué entonces no se sienten los beneficios entre los ciudadanos? A quienes hablan de que es necesario darle tiempo al gobierno y que seis meses son pocos para evaluarlo, habría que preguntarles ¿seis meses son pocos para evaluar y criticar, pero son suficientes para festejar?

 

El presidente aseguró que la inversión extranjera captada en su gobierno ha aumentado en 7%. Es una cifra inexacta. En realidad, los datos oficiales de la Secretaría de Economía indican que México captó 10 mil 161.9 millones de dólares de inversión extranjera en el primer trimestre de 2019, mientras que en el mismo periodo de 2018 se captaron 11 mil 115.5 millones de dólares, lo que significa que en este año hay una caída de 8.5% en la captación de inversión extranjera, y no un aumento de 7% como mal informó el mandatario.

 

López Obrador también destacó que en los primeros cinco meses de este año se han creado 300 mil empleos. La cifra por sí sola no dice nada, pero si la comparamos con 2018 nos acerca un poco más a la realidad. El IMSS reportó que entre enero y abril de 2018 se crearon 455 mil 651 nuevos empleos, 12.7% por arriba del aumento reportado en el mismo periodo de 2017, cuando se generaron 404 mil 459 puestos de trabajo. La cifra del primer cuatrimestre del año pasado también fue 60.7% superior al promedio del primer cuatrimestre de los 10 años previos. También es preciso recordar, y recordarle al lopezobradorismo, que en diciembre de 2018, al iniciar esta Administración, se registró una pérdida en el IMSS de 378 mil 561 puestos formales, los cuales no se recuperaron en el primer mes de 2019.

 

López Obrador dijo que “ya se canceló la condonación de impuestos a potentados e influyentes”, cuando la realidad es que la atribución del Ejecutivo para otorgar condonaciones a deudores fiscales aún existe, pues la otorga el Código Fiscal de la Federación y para derogarla se requiere de una reforma que debe ser aprobada por el Congreso.

 

Al presidente le corría prisa por tener un escaparate como el del 1 de julio, que por cierto tuvo un costo de 3 millones 390 mil pesos. Le urgía un evento magno que le permitiera lanzar cifras a modo y que su base, traída en autobuses de varios estados del país y de la Ciudad de México, le vitoreara y le festejara todo.

 

De ser ciertas las cifras que ofreció, ¿habría caído su aprobación en casi 20 puntos en los últimos cuatro meses?

 

El triunfalismo del lopezobradorismo contrasta con los escasos (o ningún) resultados ofrecidos hasta ahora. Lo cierto es que el gobierno de López Obrador se está distinguiendo por sus yerros, desaciertos, inexperiencia, incapacidad, triunfalismo y falta de objetividad. Se ha basado en la entrega de dinero para comprar votos en las siguientes elecciones, y por ello la confianza de López Obrador en que, haga lo que haga, yerre en lo que yerre, los recursos públicos estarán comprando la siguiente elección.

 

Mientras el presidente ocupó casi todo el tiempo de su discurso en ofrecer cifras mañosas, le dedicó escasos minutos a hablar de lo que es el principal problema en el país desde hace más de 10 años: la inseguridad. Asegura que desde las seis de la mañana recibe los reportes del comportamiento de la inseguridad en el país. A esas reuniones les dedica una hora, mientras que a sus conferencias de prensa matutinas, la siguiente actividad del día, les ha dedicado, en promedio, una hora con 12 minutos a cada una. Algunas han durado hasta más de dos horas.

 

Para acabar con la inseguridad en México no basta con recibir reportes diarios a las seis de la mañana. Es necesario tener estrategias, y de esas carece este gobierno.

 

En el “informe” del 1 de julio el presidente, sin rubor, continuó exhibiendo a este gobierno como uno de mentiras, de retórica. Y aún no cumple un año.

 

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