Cuando en la presente semana escuchamos sobre el plan de inversión que tendrá la empresa productiva del Estado, la de Petróleos Mexicanos (PEMEX), nos queda claro que el rescate de dicha empresa es una de las prioridades del actual gobierno, como también nos queda claro que en materia de producción de energías limpias el tema es poco relevante.
Producir y refinar petróleo mediante el mantenimiento de seis refinerías y la construcción de otra, en Dos Bocas, Tabasco, son parte de los objetivos establecidos en el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2024 (PND) y en esos objetivos se habla también del rescate de las plantas hidroeléctricas del país, “algunas de las cuales operan con maquinaria de 50 años de edad y producen, en general, muy por debajo de su capacidad”.
Por supuesto que hay convergencia de la gente hacía esos objetivos, pero muchos se preguntan, además de las hidroeléctricas ¿Qué más hay al respecto en este nuevo gobierno?, porque energías limpias también provienen del agua, el sol, el aire, la geotérmica y otras como las que se producen en el mar a través del movimiento de las mareas.
“La nueva política energética del Estado mexicano impulsara el desarrollo sostenible mediante la incorporación de poblaciones y comunidades a la producción de energía con fuentes renovables, mismas que serán fundamentales para dotar de electricidad a las pequeñas comunidades aisladas que aún carecen de ella y que suman unos dos millones de habitantes”, puntualiza en uno de sus apartados el PND, sin embargo en todo el documento, más allá de las refinerías y las hidroeléctricas, no se precisan proyectos en materia de energías limpias y si acaso se establece que, en las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García, una de las carreras que se impartirán será la de ingeniería en Energías Renovables.
No hay divergencias en cuanto a los proyectos en materia del rescate del sector energético, ojalá que cada proceso cumpla con los requisitos de ley como los estudios de impacto ambiental y la factibilidad económica, es decir que estos estén dentro de la normalidad legal, pero también nos gustaría que los recursos públicos sirvieran para invertir en energías renovables o limpias, porque –además de que son una fuente de contaminación constante para el medio ambiente- es un hecho que en materia de energías agotables, como el gas y el petróleo, hay una crisis.
Es tiempo de invertir y apostar al futuro energético, y en esa trayectoria no hay otra respuesta más que la de energías limpias, sin olvidar que frente a las fuentes convencionales, las energías renovables son recursos limpios cuyo impacto al medio ambiente es prácticamente nulo y siempre reversible. En otras palabras, la energía limpia es un sistema de producción de energía con exclusión de cualquier contaminación o la gestión mediante el cual se deshacen todos los residuos peligrosos para nuestro planeta.
Las fuentes de energía limpia provienen de elementos naturales y las más comúnmente utilizadas son la energía geotérmica, que utiliza el calor interno de nuestro planeta, la energía eólica, la energía hidroeléctrica y la energía solar, frecuentemente utilizada para calentadores solares de agua.
No hay duda, al igual que el tema petrolero, el tema de las energías limpias merece un apartado especial en los planes gubernamentales y si eso sucede entonces estaremos hablando que en esta administración también habrá respeto al medio ambiente y, sobre todo, que hay una apuesta por un futuro más amigable con todos los componentes de nuestro entorno ambiental.
