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Se tenía que decir… ¿Desaparecer al ejército? Por: Santiago Cárdenas. Destacado

29 Jul 2019
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El Ejército mexicano no debe estar muy contento.

 

En esta Administración, el Ejército mexicano ha recibido distintas señales provenientes de su Comandante en Jefe que indican que no hay aprecio por las acciones y labores que realizan los soldados mexicanos. Incluso, el propio presidente de la República ha expresado en público que en el llamado periodo neoliberal del país el Ejército cometía masacres, torturas, desapariciones y represión al pueblo por órdenes de los anteriores Comandantes en Jefe. Descalificar así a la institución no es sano.

 

La historia de nuestro Ejército no ha sido fácil. Sin embargo, esta institución presume un alto nivel de confianza entre los mexicanos (7 en escala de 10, sólo debajo de las universidades y de la iglesia) debido a que sus acciones cotidianas son bien vistas por la mayoría de la población. En aquellas zonas donde la inseguridad ha alcanzado más altos niveles, la población implora por la permanencia del Ejército en sus calles, pues consideran que es la única manera de hacer frente de manera efectiva a la delincuencia organizada.

 

El presidente López Obrador parece no compartir esta visión generalizada. Incluso, en una reciente entrevista con el periódico La Jornada, el mandatario expresó sin rubor alguno: “Si por mí fuera, yo desaparecía al Ejército y lo convertía en Guardia Nacional. Es decir, declararía que México es un país pacifista, que no necesita Ejército y que la defensa a la nación, en el caso de que fuese necesario, la haríamos todos los mexicanos y que el Ejército y la Marina se convertirían en Guardia Nacional para garantizar a los mexicanos su seguridad”.

 

En lo que llama “la creación de esta nueva República”, López Obrador olvida o desconoce que el Ejército mexicano tiene, por ley, asignadas funciones distintas a lo que es garantizar la seguridad de los mexicanos. De acuerdo con la Ley Orgánica de la Secretaría de la Defensa Nacional, el Ejército y la Fuerza Aérea Mexicanos tienen como misiones generales: “Defender la integridad, la independencia y la soberanía de la nación; garantizar la seguridad interior; auxiliar a la población civil en casos de necesidades públicas; realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país; y en caso de desastre prestar ayuda para el mantenimiento del orden, auxilio de las personas y sus bienes y la reconstrucción de las zonas afectadas”.

 

Y en el colmo de la ignorancia, el mandatario subrayó en la entrevista: “No lo puedo hacer (desaparecer al Ejército) porque hay resistencias. O sea, una cosa es lo deseable y otra cosa es lo posible, pero ya el paso que dimos fue importante porque era una cosa increíble: tenemos 230 mil elementos en el Ejército y 65 mil en la Marina, y podían estar asaltando enfrente de un cuartel a un ciudadano y no podían meterse porque no lo permitía la Constitución”.

 

López Obrador está confundido. Con la creación de la Guardia Nacional, los integrantes del Ejército mexicano tampoco podrán detener a un asaltante frente a un cuartel. Quienes deberán hacerlo son los miembros de la Guardia Nacional, pero antes de la creación de esta institución de seguridad pública ya existían las policías municipales, estatales y federal, que sí podían detener a ese imaginario asaltante frente al cuartel. O sea, para resolver ese conflicto, no era necesaria la creación de la Guardia Nacional.

 

López Obrador también ha arremetido contra quienes integraban el Estado Mayor Presidencial, militares y marinos en su mayoría. Los ha acusado de haber sido “un cuerpo de élite para la represión”, basado en la teoría de que ese cuerpo militar participó en la matanza del dos de octubre de 1968.

 

Las luchas ideológicas y dogmáticas que López Obrador enfrenta en su interior, en muchas ocasiones lo obnubilan.

 

A pesar de que, de acuerdo con la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, entre 2007 y 2017 la Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió 113 recomendaciones por actos cometidos por el Ejército mexicano, distintas encuestas muestran que el Ejército figura entre las instituciones con mayor reconocimiento en el país.

 

Desaparecer a esta institución, basado en que algunos de sus integrantes han cometido graves faltas, sería un error con costos incalculables. El Ejército es noble, es leal y es disciplinado, pero ello no evita que entre muchos de sus integrantes haya molestia por lo que ellos sienten como un desprecio hacia su institución.

 

Desaparecer al Ejército no sería aconsejable. Vamos, no siquiera sería deseable. 

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