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Se tenía que decir… ¿Acabar con Peña Nieto, ya? Por: Santiago Cárdenas. Destacado

25 Sep 2019
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El lopezobradorismo más rancio le tiene ganas al peñanietismo. Esas ganas, como cuando te le quieres ir encima, pero la autoridad te dice que no lo hagas, y te quedas con las ganas.

 

En el gobierno de Andrés Manuel López Obrador hay quienes quisieran acabar con todo vestigio del pasado para hacer notar que México inició a partir de diciembre de 2018. En ellos se nota el rencor, el odio, pero también la ignorancia, la arrogancia y la soberbia.

 

Es claro que todos los afanes por acabar con la figura del peñanietismo e írsele a la yugular han sido frenados por el propio presidente. A López Obrador no se le ha escuchado alguna mención que refleje rencor hacia Peña Nieto, como sí se le ha escuchado hacia Felipe Calderón. López Obrador ha guardado muchas de sus baterías contra Peña Nieto, y hay quienes piensan, y aseguran, que las usará en su momento, cuando el barco de Morena empiece a hacer agua y las elecciones estén próximas.

 

Ejemplos, dos. El primero es el boletín emitido por la Secretaría de la Función Pública para resaltar la confianza de los ciudadanos en la labor del gobierno federal en contra de la corrupción. La Función Pública, encabezada por la “implacable” Irma Eréndira Sandoval, destacó como un “histórico salto de la confianza ciudadana en la lucha contra la corrupción con el gobierno de AMLO”. No recuerdan el dicho de que halago en boca propia es vituperio.

 

En ese boletín, la Función Pública no tiene empacho en señalar que “en 2017, el 61% de los mexicanos reprobó la labor del gobierno de Enrique Peña Nieto en esta materia”

 

Si bien es cierto que los logros de gobierno se destacan y se comparan con las administraciones anteriores, también es real que una regla no escrita de la comunicación social es no hacer leña del árbol caído, y no regodearse con lo que hoy pudiera considerarse yerros anteriores. Nunca escuchamos a Peña decir que el gobierno de Calderón fracasó en la generación de empleos, por ejemplo. La razón es muy simple: el que a hierro mata, a hierro muere.

 

Un segundo ejemplo es la difusión de un spot en los circuitos de televisión de las estaciones del metro de la Ciudad de México en el que se mofan abiertamente del expresidente Peña. En el spot. Una mujer joven recuerda -y se mofa- los “memes” que han salido en redes sociales para denostar a Peña. Es decir, el spot -con firma institucional de la empresa ISA Publicidad- no tiene otro sentido que burlarse del expresidente y compartir esa burla con los usuarios del metro.

 

No imagino cuál sería la reacción de quienes apoyan a López Obrador, si en un siguiente sexenio apareciera un spot burlándose de él y recordando todos los memes que en redes circulan sobre el actual presidente. En las redes sociales, a final de cuentas, hay memes para todos.

 

Evidentemente, el spot que hoy se transmite en las estaciones del metro tiene el aval de las autoridades del sistema de transporte y de la propia Ciudad de México. No puedo pensar que el spot se esté difundiendo sin el conocimiento de la directora general, Florencia Serranía Soto, y de la propia Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

 

Pero, insisto, el propio presidente se ha guardado sus baterías en contra de Peña Nieto hasta ahora. Las utilizará llegado el momento.

 

Sin embargo, López Obrador debe desactivar primero las baterías que el peñanietismo tiene contra él. Desde hace varios años existe un expediente, del que prominentes exfuncionarios federales tienen copia, y en el que algunos presumen se basa el acuerdo de no agresión entre López Obrador y Peña Nieto. Eso también lo deben tener en cuenta todos aquellos que quieren írsele a la yugular a Peña desde ya.

 

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