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ORBI 21. La Carencia Ejecutiva en Naciones Unidas. Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

25 Sep 2019
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El presidente Andrés Manuel López Obrador recibió en marzo de este año, la invitación para participar en la 74º Asamblea General (AG) de las Naciones Unidas. A principios de este mes, anunció que no iba a asistir pero que estaría muy bien representado por el secretario de Relaciones Exteriores. La duda no es si estará bien representado, sino por qué debería ser representado cuando él mismo podría estar ofreciendo un discurso sobre temas medulares de nuestra política exterior hoy en día.

 

Mucho se ha dicho si la insistencia en que el presidente debería asistir a uno de los foros más importantes - sino es que el más importante – a nivel internacional recae ya en una obsesión, en una insistencia de los que él llama neoliberales o conservadores. La justificación que utiliza el mismo AMLO para desestimar su presencia en el ámbito internacional, es que considera que la mejor política exterior es la interior. Tampoco se cuestiona su argumento bastante acertado, pero ha dejado de lado que la política exterior también tiene que ser ejercida precisamente en su ámbito natural, en el exterior.

 

La oportunidad que se le dio al presidente de presentarse como un importante contrapeso de supuesta izquierda en una América Latina que ha decidido dar un giro hacia la derecha más conservadora con Jair Bolsonaro en Brasil, Sebastián Piñera de Chile o el argentino Mauricio Macri, fue totalmente desaprovechada. La 4T ha tenido que enfrentar temas complejos con nuestro vecino del norte sobre migración, xenofobia y el famoso Muro. Este era sin duda, el escenario perfecto para que la nueva administración tuviera una cara definida al momento de dejar en claro su postura en los temas mencionados, sobre su relación con los países centroamericanos y cómo compaginar los proyectos del Tren Maya o la refinería de Dos Bocas con la agenda medioambiental internacional. Cabe mencionar que los temas a tratar en esta AG son de suma importancia por la urgencia que se está viviendo en relación con el Medio Ambiente, la cobertura de salud universal, el financiamiento para el desarrollo, entre otros temas.

 

La flaqueza con la que está actuando López Obrador a nivel internacional, deja en una posición sumamente comprometida a nuestro país ya que da pie a especulaciones sobre el por qué de su marcada ausencia, y nos orilla inevitablemente a buscar opciones donde México pueda seguir teniendo presencia en lo internacional. Recordemos también que AMLO decidió no asistir a la Cumbre del G20 en este año. ¿Acaso el presidente no tiene la fuerza suficiente para plantarse en las Naciones Unidas y dar un discurso sobre el compromiso de México en la agenda sobre Medio Ambiente o Migración?, ¿no considera entonces que el Jefe de la Política Exterior Mexicana debería hacerse presente en el escenario internacional más importante para decirle al mundo lo que la 4T está llevando a cabo en México? o finalmente ¿habrá considerado que nuestra candidatura al Consejo de Seguridad (CS) de las Naciones Unidas será suficiente para sostener una política exterior tan ambigua y carente de personalidad ejecutiva?

 

López Obrador deberá considerar si desea pasar a la historia como el presidente que encerró a México en una cueva aislada del mundo, o si es capaz de presumir sus aparentes logros en una comunidad internacional que no lo conoce y no espera nada de él. 

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