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Desde San Lázaro. Nuevo líder nacional en morena. Por: Alejo Sánchez Cano. Destacado

01 Oct 2019
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El  pronóstico más acertado en torno al desenlace de la contienda interna para dirigir Morena  tiene que ver con los afectos y preferencias que tiene el huésped de Palacio Nacional y esas no están definitivamente con la señora Polevnsky, además de que  la gestión de Secretaria General no ha sido  exitosa en virtud de que muchas de sus decisiones han provocado serias escisiones entre la militancia y sus logros han sido más por el efecto que representa AMLO, que por méritos propios,   por lo que es un hecho que Morena tendrá un nuevo líder o lideresa nacional.

También hay otro factor relevante a considerar que apunta que Yeidckol tiene los días contados al frente de Morena y es el activismo político en su contra que se despliega desde la estructura que dirige Gabriel García Hernández, Coordinador de Programas Integrales de Desarrollo, quien además tiene a su cargo la operación de los diez programas insigne del presidente y por si fuera poco coordina a los llamados súper delegados.

Así las cosas, mientras son peras o son manzanas el peor enemigo del Partido Regeneración Nacional es Morena, así es, en la oposición partidista no hay nadie que les haga sombra, sin embargo, el tumor cancerígeno que está incrustado en sus entrañas, en unas semanas hará metástasis y con ello romperá la unidad interna y pegará en la línea de flotación de ese instituto político rumbo al 2021.

Qué el método de selección sea  elección directa o encuesta y que los interesados a competir deben renunciar a los cargos públicos que ostentan, son solo algunas de las diferencias que prevalecen y que seguramente no serán zanjadas, hasta que no de otro manotazo el morenista número uno del país, Andrés Manuel López Obrador y con ello terminar con el conflicto que ya desde ahora presenta visos de rompimiento.

El coordinador parlamentario de Morena en la cámara de diputados, Mario Delgado, tiene que renunciar a su cargo a más tardar el 20 de octubre, al tiempo de que el Consejo Nacional de ese partido convoque a una reunión para nombrar a los sustitutos interinos de Polevnsky al frente del Comité Ejecutivo Nacional y de Bertha Luján en la dirección del Consejo Nacional para que ambas estén habilitadas para participar, aunque está última ya anunció su renuncia a ese cargo para esa fecha.

Estas fechas-límite tienen molestos a Mario y a Yeidkol, ya que pretenden continuar en sus actuales cargos, incluso hasta el día de la encuesta, en cualquiera de los casos, se queden o se vayan, provocan incertidumbre  y meten ruido a un proceso de renovación que está de origen podrido y sumamente cuestionado, incluso en su desenlace final.

El resultado del affaire Polevnsky-Lujan-Delgado-Rojas dejará maltrecho a un partido que está en un torbellino que los jala al fracaso y que también está a la deriva por la amenaza vertida por López Obrador de dejarlos huérfanos.

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