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Orbi 21. Impeachment. ¿El fin de la era Trumpista? Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

03 Oct 2019
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La llamada oficial entre Donald Trump y el presidente de Ucrania Volodymir Zelensky, fue un cabo suelto que la Casa Blanca otorgó a la oposición demócrata para que después de años compuestos de arduos intentos para lograr hacer el proceso de impeachment al presidente Donald Trump, por fin tuvieran el motivo necesario para llevar a cabo el proceso.

         Años antes se hablaba sobre llevar a cabo el mismo litigio por la trama de la injerencia rusa en las elecciones de 2016, que supuestamente favoreció en gran medida al triunfo electoral de Trump, pero hasta la fecha siguen sin existir pruebas contundentes por lo que el favor que discretamente pide el presidente Trump a su homólogo ucraniano en la llamada del 25 de julio, sobre realizar una investigación a su potencial opositor demócrata Joe Biden con aras de derrotarlo para las elecciones del 2020, gracias al whistle blower de la Casa Blanca, se consolida como una prueba fehaciente de corrupción que da pie para finalmente hacer el ansiado impeachment a Donald Trump. Los demócratas tendrán que jugar bien sus cartas para que, como fin último, aunque no logren destituir al presidente Trump por el gran reto que enfrentan en el Senado con una mayoría republicana, puedan voltear la agenda electoral a su favor en las elecciones presidenciales que se avecinan.

         Si bien es una oportunidad de oro para Nancy Pelosi encabezando las filas demócratas, es también un arma de dos filos porque, de no lograr coherencia entre la justificación política y el discurso hacia la población estadounidense sobre la importancia del proceso, podría ocasionar un repunte de la popularidad de Trump y del partido Republicano, ya que los sondeos realizados hasta el momento demuestran que sólo 42% de los encuestados apoyan el impeachment contra 53% que lo rechaza. Un proceso mal logrado ocasionaría fracturas graves en la política estadounidense, que ya de por sí se encuentra polarizada, dándole aún más poder a la ultraderecha de Trump.

Por otro lado, si se lleva el proceso de una manera pulcra, entonces es casi inevitable que los demócratas puedan reposicionarse en el espectro político estadounidense como una fuerte opción para ganar el poder en las siguientes elecciones presidenciales, con Joe Biden como el único candidato lo suficientemente fuerte para dar batalla al mismo Donald Trump y a sus seguidores republicanos. En ambos escenarios, conllevaría al desgaste ya sea de un partido o del otro.

Con el embrollo que se ha hecho después de la desclasificación de la transcripción de la llamada telefónica, sólo queda preguntarse si el partido Demócrata cuenta con los elementos necesarios para ganar la batalla del 2020 en el Capitolio con impulsar el impeachment. El panorama no le es muy favorable y la “cacería de brujas” que está por comenzar, como la denominó el mismo presidente, tendrá efectos secundarios incómodos y desalentadores para nuestro país. Se está endureciendo el discurso del Muro fronterizo con México y la ratificación del T-MEC se congelará momentáneamente, retrasándolo aún más, y por supuesto las amenazas con aumentar los aranceles al comercio entre ambos países resuenan de nuevo, por lo que tanto la Presidencia de México como la SRE tienen que seguir atentamente la evolución del proceso para actuar de manera inteligente en el momento que se requiera. Veremos si el partido del Obamacare podrá darle un giro a la agenda política estadounidense después de 3 años de polémicas decisiones con Donald Trump al frente de los Estados Unidos. 

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