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Orbi 21. A Trump le cayó como anillo al dedo. Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

16 Abr 2020
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A Donald Trump no le ha caído como “anillo al dedo” la pandemia de coronavirus, pero sí la presidencia de Andrés Manuel López Obrador. La 4T ha pecado de ingenuidad, o de otra cosa, al considerar a Estados Unidos como amigo. Un breve repaso por la historia de EEUU y de la relación Estados Unidos - México, haría que AMLO pensara dos veces antes de llamarlo así.

 

Estados Unidos no actúa ni actuará altruistamente. Sólo si este se beneficia primero y en mayor magnitud que los demás, entonces podrá permitir un beneficio en conjunto con los demás países. Bajo el mando de Donald Trump se ha hecho más transparente esta forma de actuar. El recorte de presupuesto a la OMS por parte de EEUU es uno de los más recientes ejemplos, y muestra que ni en momentos de pandemia se olvida del narcisismo nacional y su característica soberbia. En relación con la histórica relación de amor - odio de México y Estados Unidos, el tema migratorio ha sido facilitado desde el 2018 para la campaña política de Trump con el paso de la 4T. De la misma manera sucedió con el acuerdo de la OPEP+ donde, de nuevo, Estados Unidos la hace de nana con México y ofrece acaparar dos tercios de la producción de petróleo que la organización sugirió a México reducir, y que AMLO se ha puesto la soga al cuello con tal de cumplir su capricho setentero, es decir, el megaproyecto de Dos Bocas y convertir en un BMW último modelo al vocho de PEMEX.

 

El más reciente escándalo internacional protagonizado por México ante los países miembros de la OPEP+, organización a la cual México no pertenece de facto, ha dejado muy mal parado al país. Desde la negativa de aceptar el recorte propuesto para México de 400 mil barriles de petróleo diarios hasta el desaire al estilo de Morena de pararse y abandonar la conferencia virtual por parte de la secretaria de Energía Rocío Nahle, puso a México contra las cuerdas y doblegado ante EEUU. México quiso jugar al tú por tú con los grandes petroleros, sin entender la posición que ocupa nuestro país en la cadena de producción.

 

Lamentablemente, pero no sorpresivamente, no nos podemos dar el lujo de competir en materia energética con Arabia Saudita o Rusia, por más que el presidente quiera posicionar a Pemex como una máquina de lujo operando en la época dorada del petróleo mexicano. El panorama se vislumbra cuesta arriba por la oferta de precios que el Reino de Muhammed Bin Salman ha hecho al mercado principal de México para vender petróleo, pero al parecer ese tema es de poca importancia ya que el presidente continúa con su obstinación de no querer ver la realidad del país.

 

Rocío Nahle le ha llamado cooperación internacional y López Obrador agradece al gran amigo vecino del norte que lo ayude a absorber la propuesta neoliberal que daría por terminado los  proyectos basados en la reactivación petrolera, cuando en realidad ha sido nada más y nada menos que otorgar más derechos sobre la economía y política interna a Trump. Tenemos que esperar un poco más para ver cuál fue el  precio a pagar pactado entre ambas naciones, que seguro será altísimo para México y en el que, también seguramente, la tan defendida soberanía mexicana quedará mancillada. Hasta ahora, ninguna de las autoridades correspondientes ha querido aclarar de qué va este acuerdo. 

 

Aún nos quedan 4 largos años de obstinación en materia energética, política, económica, de política exterior y las que se vayan sumando sin rumbo próspero. Donald Trump ha encontrado al México que presidentes como Bush u Obama hubieran querido lidiar con para invadir Iraq o hacer más llevadero el asunto migratorio, y que sin mayor esfuerzo AMLO le está cediendo a manos llenas. 

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