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Crecen pugnas entre 3 grupos de Morena Destacado

12 Ago 2020
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  • Luchan por espacios políticos, definición de candidaturas locales y control de la administración interna, en el último año de la I Legislatura capitalina

En el umbral del último año de la I Legislatura del Congreso de la Ciudad de México, en la bancada de Morena que domina los trabajos parlamentarios y administrativos, se han recrudecido las pugnas internas, de cara a la definición de candidaturas para las elecciones locales del próximo año.

Además, algunas iniciativas, como la de reformas al Código Civil en materia de arrendamiento, que luego fue frenada por la polémica que generó, acentuó la división interna de los tres grupos que conforman la fracción parlamentaria morenista, integrada por 34 diputados, a los que se han unido dos legisladores del PT y uno de Encuentro Social para impulsar su agenda, con lo que no es necesario el fuego amigo de panistas, perredistas y priístas para que los de Movimiento de Regeneración Nacional se den con todo y mantengan sus diferencias por controlar, sobre todo, las unidades de administración internas.

Una vez que Ricardo Ruiz Suárez, suplente de Alejandro Encinas Rodríguez, actual subsecretario de la Secretaría de Gobernación, enfrentó en diciembre pasado la guerra interna y decidió renunciar a la coordinación de la bancada, al cargo de la misma está desde finales de enero Martha Ávila, que liderea un grupo junto con Valentina Batres y que, mantiene una abierta rencilla con la diputación a fin a Ricardo Monreal Ávila, de donde salió José Luis Rodríguez Díaz de León como vicecoordinador de los morenistas.

El hecho es que las diferencias de los senadores Martí Batres Guadarrama y Monreal Ávila, que se acrecentaron antes de septiembre pasado, cuando el primero quería mantener la Mesa Directiva del Senado de la República, se trasladó al Congreso local por la guerra por el poder, el presupuesto interno y, ahora por la definición de candidaturas ante las próximas elecciones, con un diputado morenista Efraín Morales Sánchez, que ha sido crítico de la fracción parlamentaria y lo han querido expulsar.

Aunado a la guerra de los grupos internos del instituto político en el poder, la bancada del Partido del Trabajo se desmorona al haberse ido de la misma tres diputados, una que llegó como priísta y dos como morenistas y que, les fueron prestados para acceder a la conformación del grupo.

Lo anterior al existir una reciente iniciativa para reformar la Ley Orgánica y el Reglamento del Congreso para permitir la conformación de bancadas, con la idea de darle una a Encuentro Social tras el desmantelamiento del grupo del PT, para que no se le deje el tercer lugar en número de representantes populares al PRD y no pueda acceder a la Mesa Directiva en el último año de la I Legislatura, sino que sea la nueva fracción, con lo que Morena mantendría su control sobre la agenda legislativa.

CONTROL DEL PODER LEGISLATIVO LOCAL

Anda con todo Movimiento de Regeneración Nacional para mantener el control del Poder Legislativo local, aunque sea con una bancada nueva que asuma la presidencia del órgano deliberativo y a la que pueda manejar por estar involucrados en ella morenistas.

El hecho es que la bancada de Morena, desde septiembre de 2018, no ha podido ponerse de acuerdo en la repartición de espacios políticos. A la fecha sus integrantes siguen en una lucha por controlar unidades administrativas, incluidos honorarios, así como prerrogativas que recibe cada uno de los diputados.

Se mantiene la disputa por la coordinación de comunicación social y la Oficialía Mayor, la primera bajo las instrucciones de Valentina Batres y la segunda de José Luis Rodríguez. El contrapeso de ellos es el legislador Rigoberto Salgado, quien encabeza el tercer grupo de morenistas y preside el Comité de Administración y Capacitación, un espacio que autoriza la mayoría de las compras del Congreso.

Resulta que más que una pelea interna por leyes, puntos de acuerdo y abocarse a legislar, son los cuantiosos recursos del Congreso los que están en medio de la disputa. Por ello, desde el gobierno les solicitaron la donación de 400 millones, en la que Batres Guadarrama está muy de acuerdo, pero en ello el bando de Rodríguez Díaz de León tiene diferencias. Se trata de un tema que causó mucho ruido al interior del grupo parlamentario, porque diputados comienzan a perder nóminas y eso les quita operación política.

Por otra parte, una de las leyes más discutidas recientemente es la de Violencia de Género ya aprobada y propuesta por Paula Soto Maldonado que no tuvo en su momento el consenso de todos, el apoyo lo obtuvo solamente del grupo de Valentina Batres y de Martha Ávila, quien es suplente en el Legislativo de la actual Fiscal General de Justicia de la Ciudad de México, Ernestina Godoy.

Tampoco tiene el visto bueno lo relativo a infancias trans, hay posturas encontradas entre Soto Maldonado y el representante popular Temístocles Villanueva, con lo que crece el conflicto interno. La Ley Olimpia, de la Comisión de Igualdad de Género, a cargo de Paula Soto, en los meses de noviembre y diciembre pasados, también generó polémica y diferencias entre compañeros del grupo de Rodríguez, quien ganó la disputa interna para ser coordinador, pero cedió esa posición luego de la intervención de la Comisión de Honor y Justicia del partido nacional, que preside Héctor Díaz-Polanco.

DIRIGEN BATERÍAS AUN HASTA 2024

Antes de entrar al tercer año del ejercicio de la I Legislatura del Congreso, en septiembre, los de Morena se pelean ya por el gobierno, dirigen sus baterías no solo a la elección federal de 2021, sino a la del 2024, con miras de quien podría contender por la administración capitalina. Cada grupo tiene sus intereses en ese sentido y, han usado leyes como la de los inquilinos y la infancia trans, para fortalecer sus diferencias, sin dejar a un lado la legislación de hospedaje Airbnb y el hecho de que, en lugar de dirigir 400 millones de pesos para la Universidad de la Salud, se destinaran a acciones para atender la emergencia sanitaria por el Covid-19.

Valentina Batres Guadarrama controla al grupo conformado por Jesús Martín del Campo, que recientemente renunció a la bancada del PT y fue presidente de la Mesa Directiva en el primer año del Congreso por ese partido, Ricardo Ruiz Suárez, Martha Ávila, Martín Padilla, Gabriela Osorio, Carlos Hernández Mirón, Donají Olivera, María Guadalupe Chávez, Paula Soto, Lilia Rossbach y Alfredo Pérez.

Con Rigoberto Salgado, en el grupo denominado Tercera Vía, están Guadalupe Chavira, Eduardo Santillán, Fernando Aboitiz, que llegó por la asociación parlamentaria Encuentro Social y que buscó el control del Canal del Congreso a través de José Luis Candia; Efraín Morales, Eleazar Rubio y Alberto Martínez Urincho. Esos dos grupos tienen un acuerdo, por lo que juntos suman 19 diputados.

Mientras que el bando de Ricardo Monreal y que representa en el Congreso José Luis Rodríguez, está Leticia Estrada, Lourdes Paz, Guadalupe Morales, Emmanuel Vargas, Temístocles Villanueva, Leticia Varela, Leonor Gómez Otegui, actualmente sin partido pero que llegó por el PRI y estuvo en la fracción del PT; Yuriri Ayala, Guadalupe Aguilar Solache, Miguel Macedo, Marisela Zúñiga, Esperanza Villalobos, Carlos Castillo, Ricardo Fuentes, Isabela Rosales actual presidenta del Congreso, Ana Cristina Hernández y Nazario Norberto Sánchez, que suman 18 legisladores.

Efraín Morales Sánchez es el representante popular que ha denunciado que persisten en el Congreso vicios de la entonces Asamblea Legislativa, como acuerdos y decisiones en contra de lo que dispone la ley; opacidad en el manejo de recursos; trabajadores aviadores y recomendados; gastos suntuarios en remodelaciones de oficinas, entre otros, lo que no le ha gustado a la mayoría de los morenistas, quienes tuvieron que aguantarle en su momento el que cuestionara la legitimidad de la mesa directiva de la fracción parlamentaria.

Al inicio de la emergencia sanitaria por el Covid-19, estuvo paralizado el órgano deliberativo, debido a que no había manera de hacer sesiones presenciales, pero con la modificación a la Ley Orgánica y el Reglamento se autorizó sesionar de manera remota, con lo que se ha podido combatir el rezago legislativo, pero con ello, al reiniciar la actividad se ha fortalecido el fuego amigo de morenistas que reflejan sus diferencias con la oposición a diversas iniciativas.

En la práctica los de la diputación de Morena se involucran en áreas que no les corresponden y asignan plazas, además de haber apoyado la modificación de los contratos por honorarios para que en lugar de seis sean por un mes, lo que da margen a despidos en caso de un recorte en el presupuesto.

Por lo que hace a ese último punto, recientemente los del instituto político en el poder y con representación legislativa, prometieron no afectar al personal de honorarios, por lo menos al 90 por ciento de éstos, por lo que mantendrán sus contratos de seis meses.

NAZARIO NORBERTO SÁNCHEZ: A LIMAR ASPEREZAS

Fue el presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales e Iniciativas Ciudadanas del Congreso de la Ciudad de México, Nazario Norberto Sánchez, quien en declaraciones para LA PRENSA reconoció que es entendible la división de opiniones en la fracción parlamentaria y la existencia de grupos, prácticamente dos, a la vez que aseguró que los morenistas muy pronto saldrán fortalecidos tras limar asperezas.

Aceptó que al interior de la bancada hay gente con capacidad y mucha experiencia y que, lo que a todos conviene es cerrar filas y sacar las cosas por consenso. Confió que próximamente haya una reunión de conciliación de los representantes populares y, aseguró que existe coincidencia de que lo más importante es la unidad ante las elecciones del próximo año, en la que no deben darse divisiones.

Afirmó que cundo se presentó la iniciativa de reforma al Código Civil en materia de arrendamiento, sí se acrecentaron las diferencias porque se hizo con la representación del grupo parlamentario cuando no la apoyaban todos los legisladores, tal es el caso de él, porque en el documento se atentaba contra la propiedad privada y se contravenía la Constitución.

“Debe haber reconciliación y unidad, están en juego las elecciones, por lo que es preciso limar asperezas”, insistió y por lo que hace al asunto de las contrataciones por honorarios, dijo que es falso se quiera recortar las mismas a un mes en lugar de ser a seis meses la renovación, como se aprobó se mantenga.

Con información de: La Prensa- ARTURO R. PANSZA

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