La pandemia en México no está controlada y todavía no hay rebrote, ya que no han dejado de crecer los contagios. Bajo estas premisas, es de alta prioridad mantener las medidas de autoprotección al extremo, toda vez que la estrategia implementada por el gobierno federal no está dando los resultados esperados, al contrario, el Covid-19 está más activo que nunca.
Los consejos de los expertos han sido reiterativos y todos coinciden, los mismos datos duros así lo apuntan, que en nuestro país se, tiene una de las mortalidades más alta del mundo, al tiempo de que somos de los que menos pruebas de detección, hacemos.
Esta simple combinación de información apunta que las personas contagiadas, sino se atienden de inmediato y con los médicos que saben y los cuidados necesarios, pues es muy difícil salir adelante.
Hemos dicho en otras colaboraciones, que el riesgo de contagio es muy alto y es como jugar a la ruleta rusa con una pistola de seis tiros y una sola bala.
Algunos apuntes de especialistas como los doctores Guillermo de la Torre, Francisco Moreno y Ernesto Rimoch, vertidos en la reunión nacional de Consejos Consultivos de Bancomer, reportan sobre los porcentajes de mortalidad de contagiados: IMSS, 43%, ISSSTE, 38%, PEMEX, 36%, Institutos Nacionales, 27%, Hospitales Privados, 18%, SEMAR, 16%, SEDENA 12 %.
Además del contundente dato de que somos de los países con mayor número de fallecidos entre personas laborando en hospitales
A pesar de los enormes esfuerzos que se hacen en el mundo para tener la vacuna, lo cierto es que si bien no va estaría disponible en nuestro país en el primer semestre del próximo año con la estimación de que la disponibilidad de vacunas, la realidad es que aún con el prepago 109 millones de dosis, se calcula una capacidad de aplicación de 10 millones de vacunas por mes.
Ante la carencia de la vacuna, solo se tienen algunos medicamentos que ayudan en etapas tempranas del contagio, por lo tanto la única y mejor arma para evitar la enfermedad, es la prevención mediante el cubrebocas, la sana distancia, el frecuente lavado de manos y evitar concurrir a lugares con concentración de personas
Se sabe, dicen los especialistas, que los síntomas aparecen a partir del tercer día después de que ya se tiene el virus: En la primera fase hay dolor corporal, de ojos, de cabeza, vómitos, diarrea, secreción o congestión nasal, además del decaimiento, ojos “ardientes”, ardor al orinar, cuerpo cortado y dolor de garganta
En esta primera etapa es necesario actuar antes de que aparezca la fiebre.
Por supuesto, ya se debe estar bajo la supervisión de un médico con los primeros síntomas y beber abundante agua purificada.
La segunda fase que va del día cuarto al octavo, se da el proceso inflamatorio, por lo tanto surgen los siguientes síntomas: Pérdida del gusto y/o el olfato; Cansancio ante el mínimo esfuerzo, Dolor en el pecho (caja torácica), Dolor en la espalda baja (en la región de los riñones)
En esta faceta el virus ataca las terminaciones nerviosas
Entre los cuidados que se requieren es la hidratación y el consumo de vitamina C, además de otras vitaminas como la D, baños de sol y la E,
La tercera fase es propiamente la curación y a partir del día nueve, comienza la “cicatrización”, que puede llegar hasta el día 14 (convalecencia).
El consumo de alimentos debe ser en rangos de alcalinidad altos, por encima del ácido del virus. El pH del coronavirus varía de 5.5 a 8.5, por ello es recomendable consumir plátanos y limón verde, 9,9 PH; limón amarillo, 8.2 PH; Aguacate, 15,6 PH; ajo, 13,2 PH; piña,- 12,7 pH y berro, 22,7 pH.
Estos son algunos datos que deben reforzarse con la atención especializada de los doctores.
