Síguenos en:

Se tenía que decir… ¿De quién son los muertos? Por: Santiago Cárdenas. Destacado

04 Nov 2020
290 veces

Uno de los peores problemas que hoy padece México es el alto número de muertos a causa del coronavirus, que se suman a los también muchos muertos víctimas de la inseguridad en el país. Son dos problemáticas diferentes que derivan en lo mismo: fallecimientos.

La suma de las víctimas por homicidios dolosos en lo que va del año (hasta el 31 de octubre) es de 24 mil 428 personas, un promedio de dos mil 442.8 cada mes. En tanto, los fallecidos oficiales por coronavirus suman, hasta el 2 de noviembre, sumaron 92 mil 100.

¿De quién es la responsabilidad de todos estos fallecimientos?

Desde años anteriores se han hecho señalamientos de responsabilidad sobre estos fallecimientos. “Los muertos de Calderón”, usaron sus detractores para referirse a todos aquellos que fallecieron durante el sexenio 2006-2012 a causa de la violencia desatada por el combate a los cárteles de la delincuencia organizada, pero también por aquellos fallecidos en hechos violentos en los que se involucraron armas de fuego sin que haya presencia de delincuencia organizada.

La frase gustó a muchos, y al continuar el conteo de esos fallecimientos en el siguiente sexenio se cambió el apellido del responsable, por lo que en el periodo de 2012-2018 se les llamó “los muertos de Peña”.

Nadie contaba con la aparición del coronavirus en el mundo, y para efectos meramente políticos los fallecidos por ese virus pasaron a engrosar el número de “los muertos de López Obrador”. Por supuesto, a quienes se desgarran las vestiduras en defensa de López Obrador y aún corean: “es un honor, estar con Obrador”, no les gusta que al presidente se le atribuya la responsabilidad de esos fallecimientos, aunque sí festejaron cuando el mote era para Felipe Calderón o Enrique Peña Nieto.

Pero en sentido estrictamente práctico, no político, ¿quién es el responsable de los fallecimientos a causa de la violencia en el país? ¿quién es el responsable de los fallecimientos a causa del coronavirus en México?

En el gobierno federal, sin duda, recae la mayor parte de la responsabilidad en el caso de las muertes por la violencia en el país. Una de sus principales responsabilidades es la de garantizar la seguridad de los ciudadanos. Con el fin de eludir culpas no se puede responsabilizar a los gobiernos anteriores. Simplemente, la responsabilidad de este gobierno cubre el periodo 2018-2024, y lo que ocurra en ese tiempo atañe a la actual administración. Si les llaman, o no, “los muertos de López Obrador”, es otra cosa. 

Pero en el caso de los fallecimientos por coronavirus la situación es diferente. El gobierno federal tiene parte de la responsabilidad. Su obligación ante la pandemia debió ser enfrentarla con el objetivo de lograr el menor número de contagios posible, y entre ellos, el menor número de fallecimientos posible. Sin embargo, a la luz de lo visto, y de lo declarado por el propio presidente y su vocero en este tema, Hugo López-Gatell, la estrategia gubernamental se enfocó en cuidar la imagen presidencial evitando un desbordamiento de la capacidad hospitalaria del país al menos costo económico posible.

La prioridad para el gobierno siempre fue gastar poco y tener camas disponibles en los hospitales.

Esto provocó que en México se hicieran pocas pruebas de diagnóstico del COVID-19 (México es el último lugar en pruebas de COVID-19 entre los países de la OCDE, con 0.4 pruebas por cada mil habitantes), para no gastar tanto. El gobierno decidió no gastar en pruebas para no elevar los costos de atención de la pandemia. Por supuesto, el doctor López-Gatell fue el responsable de justificar la no realización masiva de pruebas.

Además, de acuerdo con un trabajo del New York Times, existe la sospecha de que, al menos en la Ciudad de México, el número de fallecimientos a causa del COVID-19 tenga un subregistro, por lo que el número real de muertes sería notablemente mayor a lo reportado oficialmente.

La estrategia gubernamental también se enfoca en cuidar la imagen del presidente López Obrador. Consiste en no permitir que en el país se registren imágenes como las que se vieron en Italia o Ecuador. Por ello, a muchos pacientes infectados se les negó el acceso a los hospitales y tuvieron que morir en las ambulancias, mientras buscaban un hospital que los aceptara, o en sus casas.

Recientemente, al inaugurar en Palacio Nacional la ofrenda colocada en memoria de quienes fallecieron este año por el coronavirus, López Obrador expresó: “Reconozco a todos los enfermos de COVID que se quedaron en casa hasta el final. Gracias a ellos pudimos mantener las camas vacías en los hospitales. Por eso merecen la ofrenda que les hicimos en Palacio Nacional”. Una frase que, sin duda, pinta de cuerpo entero al mandatario y sus intenciones. Que la gente se muera en casa, no en los hospitales.

La senadora Lili Téllez llamó a López-Gatell “virrey del país de las camas vacías”. Tiene razón. Las camas vacías son el objetivo principal de la estrategia del gobierno federal. El gobierno quiere camas vacías no porque no haya quien las ocupe, sino porque con ese parámetro quiere mostrar que el coronavirus está controlado y que en el país existen camas suficientes para enfrentar la pandemia. Nada más falso.

Pero también es real que mucha gente ha decidido salir a las calles, y ello ha incrementado el número de contagios.

¿Por qué los mexicanos salen a la calle a enfrentar al virus? La economía del país es mayoritariamente informal. Ello indica que la mayor parte de los trabajos en México se insertan en la economía informal, la que no tiene acceso a la seguridad social ni a las prestaciones laborales.

Entonces, por necesidad, todas esas personas necesitan abrir sus pequeños negocios para poder llevar alimento a sus casas. Necesitan estar en las calles y no pueden permanecer mucho tiempo encerrados en sus casas.

Por otra parte, el mensaje gubernamental ha sido de menosprecio al virus, y eso es entendido por la gente como “no pasa nada”. Al presidente no le gusta usar cubrebocas, y prefiere evitarlo antes que fomentar su uso entre la sociedad.

Si bien es cierto que el comportamiento social depende de la propia sociedad, el gobierno tiene la obligación de hacer lo necesario para aminorar los efectos de la pandemia. Es como si ante la eventual llegada de un huracán, el gobierno mandara el mensaje de “no pasa nada”, en vez de pedirle a la población tomar las medidas necesarias para protegerse. Si alguien decide salir a la calle, a pesar de la llegada del huracán, será su decisión, pero el gobierno no debe cargar con la responsabilidad de no haber hecho nada para evitar ese tipo de actitudes.

¿De quién son, pues, los muertos por COVID? ¿De quién es la responsabilidad de tantos muertos en el país? La historia responderá esta pegunta.

Valora este artículo
(1 Voto)