Oficialmente, México es parte ya del club del millón. Es un grupo selecto de países que de manera oficial tienen al menos un millón de personas que se han contagiado de COVID-19. El pasado fin de semana, México accedió a este grupo al llegar a 1 millón 3 mil 253 personas contagiadas. El domingo el número aumentó a 1 millón 6 mil 522.
Con estas cifras, México se convirtió en el décimo primer país en llegar a un millón de casos de COVID-19.
Los otros diez países son, de acuerdo con el conteo independiente de la Universidad Johns Hopkins: Estados Unidos de América (10 millones 891 mil 7), India (8 millones 773 mil 479), Brasil (5 millones 848 mil 959 casos), Francia (1 millón 915 mil 713), Rusia (1 millón 887 mil 836), España (1 millón 458 mil 591), Reino Unido (1 millón 347 mil 907), Argentina (1 millón 304 mil 846), Colombia (1 millón 191 mil 634), e Italia (1 millón 144 mil 552 casos).
La misma Universidad Johns Hopkins señala que en el mundo hay un acumulado de 53 millones 852 mil 537 contagios y un millón 310 mil 433 decesos por COVID-19.
El gobierno de México ha querido justificar el número tan alto de contagios con el al número de población. Es decir, para el gobierno mexicano tener una alta población le da la posibilidad de que se registre un alto número de contagios.
El manejo de la pandemia en México ha sido un desastre. Por el número de muertes registradas a causa del coronavirus, México ocupa el cuarto lugar mundial. Sólo en tres países se han registrado más muertes que en el nuestro. Por menos que eso, otros países han reaccionado, modificado sus estrategias y destituido a funcionarios públicos responsables del combate a la pandemia.
En México, por el contrario, el responsable de la conducción de la estrategia -por así llamarle- para combatir el coronavirus, Hugo López-Gatell, es respaldado por el presidente y cada martes, en la conferencia de prensa mañanera, su actuación es resaltada. El presidente ha sugerido, incluso, que en otros países quisieran tener a un funcionario como López-Gatell en la conducción del combate a la pandemia.
El presidente ha comparado los resultados obtenidos en México con los de España. Por alguna razón, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha tomado a España como uno de sus países enemigos. Sin embargo, las comparaciones respecto del coronavirus son amañadas y se basan únicamente en el número de contagios registrados en aquella nación.
La tasa de mortalidad en México es una de las más altas del mundo: 9.7%. Casi uno de cada diez mexicanos que se contagian de coronavirus muere. Los casi cien mil mexicanos que han fallecido por el COVID-19.
Un análisis de Mariano Sánchez Talanquer publicado en la revista Nexos indica que poco más de una cuarta parte (26.4%) de los casos confirmados fueron hospitalizados. Ese mismo análisis muestra que 44% de quienes se hospitalizaron en el IMSS fallecieron, 32.2% de quienes recibieron atención en el ISSSTE corrieron la misma suerte, 31% de los hospitalizados en hospitales de la Secretaría de Salud, así como 27.8% de los atendidos en hospitales de PEMEX, y 19.3% en hospitales de la SEMAR fallecieron. De los hospitalizados en hospitales privados, sólo 15.7% fallecieron.
Es una muestra de los malos resultados que se han obtenido en la atención de los pacientes de COVID-19 en los hospitales públicos.
A eso hay que añadir que México es el país con más personal sanitario muerto tras contraer COVID-19, de acuerdo con Amnistía Internacional. En México ha muerto más personal sanitario que en Estados Unidos, y este dato muestra que a los médicos, enfermeras y personal que labora en los hospitales y laboratorios no se les ha dotado de la protección necesaria.
En España, el Consejo General de Colegios de Médicos pidió el cese del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias, Fernando Simón -el símil de Hugo López-Gatell en México-, “por su incapacidad manifiesta y prolongada a lo largo de la evolución de la pandemia” de COVID-19.
En México diferentes organizaciones han señalado la incapacidad de López-Gatell, pero el presidente López Obrador ha tendido un manto protector sobre él. Con ello, su arrogancia se ha incrementado, al grado de considerar “intrascendente” que México rebase el millón de contagios por COVID-19.
El club del millón tiene un nuevo miembro, y lamentablemente es México, un país cuya autoridad reaccionó tarde a la atención del coronavirus y además ha despreciado algunas acciones que el conjunto médico mundial han recomendado, como el uso generalizado del cubrebocas.
Pronto México también arribará a los 100 mil fallecimientos por COVID-19. La respuesta a todas estas evidencias de que el manejo de la pandemia ha sido pésimo, seguramente será “vamos bien”. Lamentablemente, pertenecer al club del millón nos dice algo distinto.
