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Desde San Lázaro. Cien mil muertos por COVID y sin presupuesto para la vacuna. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

17 Nov 2020
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Nadie en su sano juicio puede decir que la  pandemia está controlada y mucho menos aseverar, como lo hace a cada rato el presidente y su fiel escudero Hugo López Gatell, que la curva de contagios  está decreciendo, al contrario  la escalada de enfermos y muertos va en aumento y  con un  sistema público  de salud que carece de  una estrategia articulada a nivel nacional,   insumos y medicamentos para atender a la población, todo apunta que estamos al borde de la hecatombe y si no fuera por el  heroísmo mostrado por el personal médico, seriamos el país con mayor letalidad en el mundo.

Al día de hoy, no hay medidas de gran calado por del parte del gobierno para contener la crisis y en aras de “preservar las libertades”, dicen AMLO y Claudia Sheinbaum, se permite que el uso del cubrebocas sea voluntario.

Sin la aplicación masiva de pruebas de detección y sin protocolos de seguimientos de casos positivos y el establecimiento de cercos sanitarios focalizados en las zonas de mayores contagios, no hay forma de contener la pandemia sin el uso de la vacuna.

Hemos llegado, según los datos oficiales a cien mil muertos, cifra que a decir de los expertos y de otras fuentes oficiales de información, como las actas de defunción, es tres veces mayor y lo más grave es que  no se vislumbra como  frenar los contagios o por lo menos, mantenerlos hacia la baja.

En la actualidad, observamos que hay un déficit de vacunas de todo tipo, en particular  de la influenza,  no existe el antivírico ni en el sector público y menos en el privado y la población, sobre todo la más vulnerable, está indefensa y el gobierno no sabe a ciencia cierta cuándo llegará la vacuna y en qué tiempo estará inmunizada la mayoría de los mexicanos.

Si esto pasa con una vacuna que era previsible su aplicación en la temporada invernal, pues no se necesita tener dotes de adivino para vislumbrar lo que va ocurrir con la vacuna del Covid -19 que solo alcanzará, cuando se descubra y se comercialice, para algunos privilegiados y funcionarios de la 4T.

Estamos en el peor de los mundos, por un lado, padecemos de la  pandemia más grave  de los últimos 100 años en el mundo, y por otro; un gobierno incapaz, bisoño e inexperto que ha desmantelado al Seguro Popular y recortado el presupuesto del sector salud.

No hay recursos etiquetados para la vacuna contra el Coronavirus en el Presupuesto 2021.

Cuando por fin salga la vacuna salvadora en el mundo, cuánto tiempo después estará a disposición de los mexicanos, como están las cosas con otras vacunas, serán años y para entonces cuantos más habrán muerto.

Por desgracia, este escenario dantesco no preocupa al presidente López Obrador,  ya que su prioridad y para la cual se canalizaron vastos recursos, son las elecciones intermedias del próximo año y no inmunizar a la gente y menos, la aplicación de pruebas de detección masivas.

Ahora,  también hay escases, en centros de salud y hospitales públicos del país, dependientes del IMSS, ISSSTE e INSABI, de otras vacunas como la BCG, Hepatitis B, Pentavalente Acelular, DPT, Rotavirus, Neumocócica Conjugada, Influenza, SRP, SABIN, SR, Varicela, VPH y Meningococo.

Desde la cámara de diputados se promueve un  punto de acuerdo dirigido al secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera, para que comprometa, vía la inversión, a enderezar esta situación de sufrimiento entre los mexicanos.

El diputado Rigoberto Mares Aguilar (PAN) conminó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a emitir una recomendación urgente hacia México por el recorte presupuestal a la salud y el derecho de las y los niños a recibir sus vacunas del cuadro básico.

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