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Orbi 21. ¡Es Ley! Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

04 Ene 2021
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El año ha comenzado con un sabor agridulce entre las esperanzas que se generan de renovar el calendario y las oportunidades que las personas se crean con ello, así como la pesadez que continúa encima del mundo con la pandemia de COVID-19. Sin embargo, luchas sociales y de todo tipo siguen su curso.

 

En Argentina, país del que hace poco más de un mes se vieron imágenes de gente aglomerada sin sana distancia para darle el último adiós a uno de sus ídolos, si no es que su ídolo de ídolos: Maradona, las imágenes de calles desbordándose sin importar las condiciones todavía presentes de la pandemia, le dieron la vuelta al mundo de nuevo. En vísperas del festejo del fin de año, el senado argentino aprobó la legalización del aborto hasta la semana 14 de embarazo con 38 votos a favor, 29 en contra y sólo una abstención. Sin duda un acontecimiento histórico para el país y también para toda la región de latinoamérica.

 

Con la aprobación de esta ley, Argentina se suma al pequeño grupo de países latinoamericanos que  permiten la interrupción voluntaria del embarazo dentro de unos plazos establecidos como lo son Cuba, Puerto Rico, Uruguay y sólo dos entidades en México: la Ciudad de México y Oaxaca. Con este suceso, se puntualiza de nuevo la relevancia que tiene este tema en la agenda política de la región específicamente. El aborto, además de ser un problema de salud pública también es un tema del ámbito político, pues las mujeres, al no poder decidir legalmente sobre sus propios cuerpos, ven agravadas la pobreza y la violencia crónica en las que viven.

 

La ola feminista que recorre a toda América Latina va con fuerza pero se topa con otra de los poderes fácticos que cada vez ganan más terreno en países de la región con una inclinación más religiosa. Esta fuerza se apoya al mismo tiempo en el poder político como en el caso de la propia Argentina, que logró dejar de lado los intereses de la iglesia, pero no ocurre igual en Brasil, donde haciendo uso de su influencia la iglesia trata de frenar cualquier intento o debate relacionado con la despenalización del aborto.

 

Aún queda un largo camino por recorrer en lo referente al tema del aborto en una región en la que se estima que entre cinco mil y diez mil mujeres pierden la vida al año en abortos clandestinos, y en la que las distintas iglesias poseen capacidad de influencia y se oponen con fervor a que las mujeres puedan decidir sobre sus propios cuerpos. Aunque en muchos países se empuja cada vez con más decisión que se privilegie la autonomía de la mujer y que no sea castigada por el Estado por decidir sobre su propia maternidad, continúa siendo un debate delicado que atraviesa generaciones, creencias y dogmas. Sin embargo,  lo que supera cualquier ideología generacional, política, o incluso me atrevo a decir religiosa, es el derecho humano de decidir sobre nuestros propios cuerpos.

 

Quedamos atentos sobre qué país seguirá el ejemplo. 

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