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Se tenía que decir… El combate a la pandemia puede esperar. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

04 Ene 2021
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Si alguien aún mantenía dudas sobre el uso electoral que el gobierno de México le da a la aplicación de la vacuna contra el coronavirus, y el manejo político que en general le da a la pandemia en el país, basta ver la actitud de las autoridades en los últimos días de 2020 para comprender que el combate al COVID-19 y a sus consecuencias no está en la prioridad de la 4T.

 

Es bien sabido que el gobierno en general prácticamente suspende actividades en la última semana de cada año, un periodo en el que muchas familias salen de vacaciones o se dedican al descanso en la temporada invernal. Sin embargo, en esta ocasión el país, y el mundo en general, enfrenta una pandemia que ya ha llevado a la tumba a casi dos millones de personas en el orbe, y a más de 126 mil en México. Nuestro país se ubica en el cuarto sitio por el número de muertes registradas a causa del coronavirus.

 

Precisamente en las últimas semanas el número de contagios y de muertes por coronavirus en México registró un preocupante aumento que incluso llevó a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, a reconocer la necesidad de regresar a la capital del país al rojo en el semáforo epidemiológico, una medida que se había negado a aceptar por impopular.

 

El discurso gubernamental en esta temporada, desde el presidente Andrés Manuel López Obrador, hasta el vocero y principal responsable de la estrategia contra el coronavirus, Hugo López-Gatell Ramírez, dio un viraje para dejar atrás el triunfalismo excesivo. Ambos recomendaron a la sociedad permanecer en casa y no tener reuniones masivas, ni siquiera entre familiares.

 

El gobierno ha buscado centrar en la vacuna contra el coronavirus la esperanza de que pronto las cosas en el país regresen a la normalidad. Ahí sí con triunfalismo, el gobierno federal echó la casa por la ventana para anunciar el arribo de la vacuna a México, y la presenta como el inicio del fin de la pandemia.

 

En el momento de mayor aumento de contagios en el país, cuando los hospitales públicos y privados en el Valle de México registran peligrosas saturaciones y falta de disponibilidad de camas para atender a pacientes COVID, el gobierno inició su plan de vacunación y una nueva etapa de semáforo rojo en la Ciudad de México y el Estado de México.

 

“Si no tienes que salir, quédate en casa”, es el mensaje que lanzó el gobierno para exhortar a las familias a permanecer aisladas y no celebrar masivamente en la temporada decembrina.

 

Nada de esto se encuentra en las prioridades del gobierno.

 

A pesar de que el presidente anunció que en esta ocasión no viajaría a Palenque para pasar las fiestas navideñas, sino que permanecería en la Ciudad de México para estar al pendiente del avance de lo que pomposamente llamaron “estrategia de vacunación”, el gobierno detuvo la aplicación de las dosis al personal médico, con motivo de las propias fiestas decembrinas, como si no hubiera real urgencia por vacunar a quienes atienden a los pacientes en los hospitales.

 

Igualmente, López-Gatell Ramírez decidió ausentarse, salir de viaje a vacacionar, y dejar de lado todas las acciones que tienen que ver con el combate a la pandemia. No sólo eso, fue captado en varios momentos sin usar cubrebocas en el avión en el que se trasladó a Oaxaca, y en el interior de un restaurante en Zipolite.

 

En la última semana de diciembre y los primeros días de enero en México no hubo vacunación ni un responsable de la atención al combate del coronavirus.

 

El mensaje es claro: el combate a la pandemia puede esperar.

 

Habrá quien argumente que López-Gatell Ramírez tiene derecho a vacacionar. Es de suponerse que se encuentra cansado, y que por ello requiera vacacionar.

 

El combate a la pandemia del coronavirus no debe detenerse, y la aplicación de la vacuna debió continuar aún en los días de descanso de finales de diciembre y principios de enero. No se pueden poner unos días de asueto por encima de la urgencia nacional que significa vacunar a una población.

 

El mensaje enviado por el gobierno federal es que la vacunación puede esperar, y no urge.

 

¿De qué sirve que México haya sido el primer país de América Latina en contar con vacunas, y que el gobierno lo presuma, si las dosis son guardadas para cuando termine la temporada de asueto? ¿En verdad Hugo López-Gatell no podía ya esperar para salir de vacaciones? ¿Tan cansado está?

 

La urgencia se refleja día a día en los hospitales que hoy no pueden recibir a un paciente más. La indolencia y la falta de empatía real con la población afectada por el virus también se refleja, aunque seguramente será justificada con argumentos absurdos difundidos por los equipos de aplaudidores de la 4T en redes sociales.

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