La Cumbre de Líderes sobre Cambio Climático, organizada por La Casa Blanca, expuso muchos aspectos incómodos pero no por eso menos ciertos, de la falta de un acercamiento real y efectivo internacional para mitigar los efectos del cambio climático.
Los líderes que de manera virtual se reunieron para abordar el tema de la lucha contra los efectos del cambio climático expusieron sus intereses y compromisos. Unos se dejaron ver más ambiciosos que otros, y sin duda, algunos no tenían ni idea de cómo abordar el tema, como fue el penoso (de nuevo) caso del presidente de México. El anfitrión, el presidente de los Estados Unidos de América, Joe Biden, se fijó como objetivo recortar a la mitad las emisiones de efecto invernadero del país para 2030. Sin embargo, para alcanzar esta meta, el país necesita de una estabilidad que se vio truncada con la llegada de Donald Trump a la presidencia.
Por otro lado, el presidente chino, Xi Jinping, fue quien propuso explícitamente la cooperación internacional para “impulsar conjuntamente la gobernanza medioambiental a nivel global”. Si bien convocó a parte del globo a hacerle frente a esta problemática, no esgrimió nuevas estrategias para reducir su emisión de gases contaminantes, a pesar de ser el mayor emisor en el mundo. El mandatario chino sabe que no puede comprometerse en ese sentido.
Incluso, hubo sorpresas, y la intervención de Jair Bolsonaro, el polémico presidente de Brasil, fue una de ellas al pronunciarse de manera más condescendiente. Anunció que su país se fija la meta de alcanzar la neutralidad de carbono para 2050 y, lo más relevante, parar la deforestación ilegal en Brasil para 2030. Aún así, no hubo claridad en cómo será su estrategia de mitigación ni sobre cómo revertirá su gobierno políticas que ha implementado y que sólo afectan negativamente la deforestación del Amazonas, como interrumpir las demarcaciones de tierras indígenas.
No vale la pena reparar demasiado en lo que propuso el Presidente Andrés Manuel López Obrador, pues hubo participaciones más robustas que valdría la pena mencionar. Con su propuesta de reforestación extendiendo su programa gubernamental “Sembrando Vida”, se enfocó más en el tema migratorio de la región y las consecuencias que derivan de esta, además de alardear sobre el uso del petróleo para consumo interno en una cumbre que pretendía abordar el tema de energías limpias. Aunque la migración forzada es una de las muchas consecuencias negativas del cambio climático, el Presidente López Obrador no estuvo ni cerca en abordar el tema desde esta perspectiva, y menos aún de proponer con seriedad un plan de acción de su gobierno en la lucha contra los efectos del cambio climático.
Más allá de los discursos de los grandes políticos, lo que vale la pena retomar es la intervención de la activista mexicana Xiye Bastida que, además de ser una joven de 19 años de edad sumamente preparada y activista medioambiental, se atrevió a señalar puntos clave de la problemática. En su discurso, señaló que la mayoría de los líderes que se reunieron el pasado 22 y 23 de abril en la mencionada Cumbre pertenecen al norte global, donde se concentran los países capitalistas económicamente poderosos, que históricamente han perpetrado los sistemas dañinos como el capitalismo, colonialismo, desigualdad y opresión. Se aplaude su ponencia debido la importancia de su postura que recae en este último punto, ya que irónicamente se atreve a poner sobre la palestra de este foro los temas que por excelencia contravienen a lo que estos países representan.
Como bien mencionó Xiye, sería tremendamente ingenuo querer resolver la problemática con el mismo sistema y acciones que la han ocasionado y la siguen perpetrando.
