“El estado mexicano es una construcción institucional en la que se enlazan fragilidades heredadas de la colonia, del liberalismo autoritario porfiriano y del largo ciclo del presidencialismo corporativo posterior, con su rico corolario de ficciones retoricas, enriquecimientos inexplicados, impunidad y simulacros de renovación”
Ugo Pipitone
“Otra más de la transformación”. La línea 12 del metro, dicha obra dicen costó alrededor de 26 mil millones de pesos. Otros dicen que más. Se “entregó envenenada” con deficiencias constructivas y caprichos autoritarios para su edificación del entonces jefe de gobierno “populista”, Ebrard Casaubon, en connivencia con funcionarios, constructoras y certificadoras. Para este gobierno federal y local, en su expresión y bodrio ideológico, “la vida no vale nada”. Pero la ley penal es muy clara, se es responsable por acciones u omisiones que configuran los delitos y a la vista se rebelan muchos en el siniestro. Oh no? Moralmente están derrotados, la corrupción los reveló, el crimen es desgarrador…”
La discusión y debate sobre el presupuesto de egresos y temas paralelos, que habrá de producirse en la Cámara de Diputados a un mes de instalarse la LV legislatura, se encontrará conformada por los resultados que arroje la elección del seis de junio. Sobre la que se encuentra sobrecargada la definición de nuestra democracia electoral y la democracia política del estado mexicano, así como de la permanecía y vigencia de las instituciones políticas que le otorgan y dan sentido a la democracia política.
Por supuesto la construcción de esta última no ha sido producto de una o varias ocurrencias, ha sido un proceso farragoso accidentado y con enjambres de enemigos, que se colocan el disfraz de demócratas, pero son ponzoñosos representantes del autoritarismo, hoy se ve con crudeza su condición.
La inacabada de la edificación institucional del edificio democrático nacional, se encuentra saboteado y con conspiraciones permanentes, de aquellos que llegaron por la vía electoral al ejercicio legítimo del poder y hoy quieren consolidar una sociedad de vasallos, no de ciudadanas y ciudadanos.
Es sin duda este compuesto institucional, donde se producirá el debate político, social y económico que estará determinado de entrada, por los tiempos marcados por la ley de presupuesto y responsabilidad hacendaria. El debate sobre el rumbo y disputa de la nación, será la definición de la continuidad o modificación indispensable de la política económica ejercida por el “principie” que hoy ocupa el Palacio Nacional.
Si, el debate, análisis, estudio y contrapropuestas sobre el texto denominado paquete económico, enviado por los tecnócratas del nuevo autoritarismo presidencialista, habrá de arrojar por su vulgaridad, limitación y simplismo de pensamiento mágico, los múltiples errores de la política económica, financiera, de la concepción global, del diseño e intención de la política autoritaria en materia de finanzas públicas.
Al respecto es pertinente evidenciar con claridad, que siempre ha sido la aspiración política de la denominada o autodenominada “trasformación” de sus acaudillados y de la élite encabezada por el “príncipe de palacio” el de restaurar con todas sus plenitudes, potestades, privilegios y vicios de todo tipo, como la corrupción en el uso de los recursos públicos , el de resucitar y restaurar el Presidencialismo Autoritario- Monárquico, surgido de la Revolución Mexicana y formado por la facción sonorense encabezada por el General Calles y Obregón y consolidado por este grupo que edificó el sistema político mexicano, fortalecido por el general Cárdenas y los que le siguieron en la presidencia. Este sistema se estableció aniquilando, destruyendo, centralizando y administrando la diversidad política y social del país.
Solo recordemos la locura fanática “racionalista” de limitar y acabar con la expresión religiosa del catolicismo del pueblo mexicano que provocó la Guerra Cristera 1926-1929 (que al final de esta, iban ganado los Cristeros “-el pueblo bueno y sabio-” Y ni con la naciente fuerza aérea mexicana, piloteada por pilotos norteamericanos que realizaban bombardeos contra estas tropas “desarrapadas” ordenados por el secretario de guerra, Amaro y el profe-presidente Calles, ni así los derrotaron. Fue así que Calles, a través de Portes Gil y del miedo y alarma de los Estados Unidos se frenó y se asentaron los “arreglos”- de la “Guerra Olvidada”. Al mismo tiempo que se ejecutaban “las purgas” asesinando a los integrantes del grupo Sonora que se oponían a Calles y Obregón. Este par, con sus aliados suprimieron la democracia en México, eliminaron los municipios en lo que hoy es la ciudad de México y casi 90 años después se recuperaron estos con el tímido nombre de “Alcaldías”.
La historia los juzga entre muchas rebuznadas –Mentira, esos “revolucionarios” triunfantes no eran demócratas, abogaban estableciendo la centralización del país y la continuidad de la voz de un solo hombre como en el porfiriato y lo sabía perfectamente Calles, cuando lo reconoció al formar el partido de “las instituciones” y no de “los caudillos”, pero la sangre ya había corrido al rio durante su “Maximato” – y así pasó el tiempo y presidentes gobernaron sin contrapesos internos. Hasta que como señalan muchos estudiosos de la evolución política del sistema político, se atravesó el año de 1968 y allí se marca nuestra historia política y social.
Y se continuó con episodios visibles e invisibles, que le fueron dando cuerpo a la nueva institucionalidad, de respeto a la diversidad y a la recuperación e introducción de valores, que afianzaran a la democracia mexicana un trabajo de miles de mexicanos que reclamaban libertad y democracia. El poder fue el que reaccionó ante las demandas y gradualmente se fue estableciendo el andamiaje de instituciones con sentido y contenido democrático. Pero, oh sorpresa, nunca se pensó que en este proceso los demandantes y/o los grupos políticos opositores al sistema autoritario y de partido a casi único, que en su propio seno incubara “el huevo de la serpiente”, y que con habilidad perversa utilizara está en su nacimiento, la mentira, el odio, la destrucción como motor de la historia y las acciones de su legitimidad para regresar y edificar y reviviendo el presidencialismo, autoritario de un solo hombre. Una paradoja histórica que por su crudeza choca con fantasmas que salen de sus tumbas.
Es así que el tema central que habrá de dotar de sentido político y económico a la oposición política en la composición del Cámara de Diputados, va ser el análisis y discusión del Presupuesto de Egresos del año 2022 y el destino de lo que hoy existe en el papel como monto presupuestal, los 6 295,736,200.00 (miles de millones de pesos) que para el año 2021 se tiene como presupuesto de la federación, claro como siempre dicen hay los “gastos ineludibles”. Este es el monto base, de aquí parte el análisis serio y la propuesta consecuente. Con la que la oposición demócrata deberá enfrentar la visión, personalísima y caprichosa del “príncipe de palacio”.
Esta es la primera tarea política formal, después de integrar las Comisiones de la Cámara. Pero antes deberán anunciar a la nación, “al pueblo bueno y sabio” de que estamos hablando en materia del presupuesto, no de las promesas de campaña que en muchos sentidos fueron ejercicios supremos de demagogia, es esta la ruta a seguir ¿Estarán a la altura, las y nuevos diputados y las cúpulas que los dirigen? El viejo modelo, de esperar y aguardar lo que diga el “príncipe iluminado de palacio” en el manejo de las finanzas nacionales y de la crisis económica que están provocando con sus decisiones está rebasada por la realidad.
La generación que aportó su trabajo y cree en la “Transición a la Democracia” y en desmantelamiento institucional del régimen autoritario y la formación de un Estado Democrático de derecho, de la República viable deberá dar esta primera batalla que va durar, aun la guerra de tres años en la Cámara de Diputados. Sí, será otro y de aliento largo, el intento institucional por frenar las aspiraciones caprichosas del “principie de palacio”. Pues la denominada “transformación” no es otra cosa, que la restauración el viejo régimen autoritario del presidencialismo opresor. Que inhibió y detuvo el desarrollo económico y social del país por varias décadas a pesar de tener éxitos en algunas materias.
Esta discusión deberá ser de altura y de fondo, pero de contenidos políticos y de criterios financieros elementales, que definan hacia donde se aplica el recurso fiscal y será un requisito básico lo referido en el último informe de la Auditoria Superior de la Federación, que motivó el último escándalo. En este momento van de la mano los resultados y los objetivos con la vigilancia del destino de los recursos fiscales. No se puede cortar este nudo.
Los nuevos y nuevas legisladoras de la oposición autentica, habrán de comprender que serán tres años de batallas interminables con la posibilidad que el “príncipe de palacio” apueste como ya lo dijo a la “prórroga” a través del veto presupuestal. Avizorando la posibilidad de remontar la amenaza que se menciona, la disputa de la nación en el parlamento mexicano será intensa y algunos sucumbirán “las notas verdes” de palacio nacional.
En el debate, sin duda, será una contraposición a la política económica populista del gobierno. Se deberán establecer la formación de los contenidos mínimos del Presupuesto Federalista y de la ruta de construcción de este; del programa de recuperación de la economía vía inversión privada y pública que remonte los efectos del “virus maldito” y de la pandemia y agudizada por las torpezas de las decisiones gubernamentales. Este programa de salud y económico deberá garantizar gradualmente la recuperación plena de las actividades económicas y sociales aun con el virus amenazando a todos; El presupuesto no puede obviar el programa de certificación universal de la vacunación masiva e intensiva.
Por otro lado, en el diseño, formación de los anexos del prepuesto federal, no es procedente la dadiva y negociación perversa. Se debe establecer la propuesta técnica que incluya los fondos y programas que se han abrogado en el los últimos presupuestos federales por la concepción populista; el diseño presupuestal se debe ajustar a la ley y contener en su descripción los programas y fondos basados en objetivos y en la obtención de resultados, en obras regionales prioritarias; en la recuperación del aeropuerto nacional suspendido sin sentido técnico; se debe comprender que la economía está en una condición de guerra.
Se debe separar al Ejercito en la realización de la obra pública; Se debe exigir el regreso a los cuarteles y no la militarización en áreas de la economía como los sistemas totalitarios lo han hecho; se tiene que romper el mito de que el ejército es “puro e incorruptible” que es la leyenda negra que estos populistas han construido en estos años. La suspensión de la obra denominada “tres bocas” es básica pues este modelo se opone las energías limpias. Sin duda la próxima legislatura de Cámara de diputados será histórica, si sus integrantes los de la oposición al populismo que no conservadores, sino demócratas auténticos, deducen su papel en el debate del presupuesto nacional y de su participación legítima como contrapeso al poder político.
