El gobierno de Andrés Manuel López Obrador tenía muy pocos días de haber iniciado cuando se anunció el combate al huachicol como la muestra de que la lucha contra la corrupción en el país iba en serio y de manera frontal.
No hubo tal. A pesar de que el presidente repite con frecuencia que en su gobierno no hay corrupción, distintas investigaciones periodísticas han desnudado las prácticas corruptas que se llevan a cabo como forma de gobierno, y la manera de actuar de varios integrantes del gabinete. Que el presidente López Obrador las niegue no quiere decir que no haya corrupción. Por el contrario, la negativa presidencial hace evidente que López Obrador solapa algunas prácticas de su gobierno y de integrantes de su gabinete que a todas luces son corruptas.
Insistir en que su gobierno es honesto y no tolera la corrupción no ha sido suficiente para evitar que su imagen como hombre honesto se haya deteriorado. Una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad indica que entre 2019 y 2020 el reconocimiento de honestidad del presidente López Obrador cayó 22%. Mientras en marzo de 2019 el 64% de los mexicanos consideró que López Obrador era honesto, en el mismo mes de 2020 ese porcentaje disminuyó a 50%. Además, entre 2019 y 2020 la percepción de que el presidente es corrupto incrementó en 73%: en 2019, 2 de cada 10 mexicanos opinaron que lo era, mientras que en 2020 casi 4 de cada 10 lo consideraron corrupto.
Esos datos no son sólo de MCCI. Distintas casas encuestadoras publicaron que la aprobación presidencial cayó cerca de 20 puntos entre febrero de 2019 y febrero de 2020, antes de la pandemia del coronavirus. La hipótesis es que esta caída se debió a los malos resultados en materia de seguridad y de economía.
Los resultados de la investigación de MCCI en 2020 señalan que el presidente López Obrador ha ido perdiendo su imagen de hombre honesto y que la percepción de personaje corrupto ha ido ganando terreno en la opinión pública.
De igual forma, el INEGI reportó en su Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2019 que la tasa de prevalencia de corrupción y la tasa de incidencia de estos actos aumentaron entre 2017 y 2019.
15 mil 732 personas por cada 100 mil habitantes que tuvieron contacto con algún servidor público en 2019 experimentaron algún acto de corrupción, mientras que en 2017 la cifra fue de 14 mil 635.
Y aún más. México cayó tres lugares en el Índice de Capacidad para Combatir la Corrupción 2021, realizado por la organización Americas Society/Council of the Americas, que mide la suficiencia de los países para prevenir, investigar y sancionar la corrupción, al pasar del octavo sitio en 2020 al 11 en 2021.
México alcanzó sólo una calificación de 4.25 sobre 10 en la evaluación del entramado institucional que se utiliza en la lucha anticorrupción. Americas Society/Council of the Americas evaluó a 15 países en 2020 y 2021. Este año, México se ubicó por debajo de países como República Dominicana, Panamá, Ecuador y Colombia.
Uno de los factores que influyó en la calificación que este año obtuvo México es la variable que mide la independencia de la Fiscalía General y de las agencias anticorrupción. A diferencia de otras evaluaciones, este Índice no mide la percepción de la corrupción, sino la eficacia con la que los gobiernos pueden combatirla.
Americas Society/Council of the Americas también considera que en el último año “el presidente López Obrador ha continuado con la retórica anticorrupción con la que hizo campaña en 2018, e incluso declaró en una conferencia de prensa matutina este año que ‘ya no hay corrupción’ en México”. Sin embargo, añade, “siguen sin resolverse destacados casos de corrupción como el del ex director general de PEMEX, Emilio Lozoya, al tiempo que han surgido acusaciones de corrupción que implican a políticos, incluidos miembros del partido Morena, al que pertenece López Obrador”.
El gobierno de López Obrador está fracasando en el cumplimiento de uno de sus principales objetivos, el de acabar con la corrupción. Aunque el presidente lo niegue, en términos reales, la corrupción va en aumento en este gobierno. No hay un solo indicador que avale lo que el presidente predica con frecuencia, y por el contrario, cada vez más la población lo percibe como deshonesto o corrupto.
