Si alguien sabe que el desabasto de medicamentos y en particular para los niños con cáncer, es crítico y que lleva por lo menos, dos años sin regularizarse, es precisamente Hugo López Gatell, quien trata de disfrazar su incapacidad y del sector salud con argumentos propios de un orate al calificar la queja de los padres de los infantes enfermos, como un intento de golpe de estado.
Si ya de suyo es terrible tener un hijo enfermo de cáncer, cuantimás con el desabasto de fármacos que, por obligación debe proporcionar el gobierno, más si los pacientes son derechohabientes de una institución pública de salud como el IMSS o el ISSSTE.
Tienen que salir los padres, como un acto de desesperación, a protestar a la vía pública para que los atiendan y cuando las autoridades del Insabi lo hacen, solo es para mentirles y en el mejor de los casos para darles falsas promesas de que pronto estarán los fármacos a su disposición.
Mientras tanto, los niños enfermos siguen muriendo ante la desatención gubernamental y la irresponsable acusación en contra de los padres por parte del “doctor Muerte”
Si ya el funcionario trae en sus hombros la responsabilidad de los más de 600 mil muertos por Covid-19, también se le deben sumar a los delitos que acumula, el no poder con el paquete de tener los inventarios de medicamentos a disposición de los pacientes que los requieran.
Podrán decir que no es su culpa el desabasto de medicamentos, que es de SHCP o del Insabi o peor aún de la Secretaria de Salud, sin embargo, el súper secretario, quien por cierto goza de todas las confianzas del presidente, conoce al dedillo sobre las causas que han ocasionado el desabasto y que, para nadie es un secreto, es por la incapacidad del gobierno de López Obrador para cumplir con esta elemental obligación.
Es un crimen de lesa humanidad lo que están haciendo con los enfermos terminales y si a eso le sumamos que los culpan por intentar un golpe de estado, pues caemos en una esquizofrenia gubernamental que busca a quien culpar de su torpeza y negligencia.
Lo peor que le puede ocurrir a un funcionario público es pensar que se va a perpetuar en el cargo que ostenta, menuda equivocación para un servidor público que piensa que el brazo de la justicia no lo atrapará.
Hay cientos de casos documentados en el mundo de esos funcionarios que son juzgados por delitos cometidos durante su administración, por servidores públicos que los relevaron en el cargo.
La numeralia de los días sin medicamentos suman 713 días y sigue contando esa cuenta regresiva que cobra vidas entre los niños con cáncer y que cuando alzan la voz sus familiares para protestar reciben, eso si de inmediato, la reprimenda del gobierno, el desdén y también la burla al mentirles en cuanto a las fechas de suministro.
El caso es que sigue el problema y las horas se hacen desesperantes para los infantes enfermos y sus familiares.
El mal Karma que ha acumulado el doctor Hugo López Gatell, de acuerdo a la creencia budista lo perseguirá no solo en esta vida, sino más allá de la muerte y de eso nadie lo puede librar.
Ya no saben que decir para salir del paso. Han inventado de todo, desde el robo de medicamentos, hasta el señalar con el dedo flamígero a los padres de golpistas, pero en cualquiera de los casos no llegan los medicamentos.
De no ser por el sentido altruista de muchos mexicanos, quienes han donado recursos económicos y medicamentos para tratar a los niños del cáncer, quien sabe de qué tamaño sería la tragedia que ha llamado la atención en el mundo.
En lugar de perder el tiempo en tender cortinas de humo para distraer la atención del público de los graves problemas por los que transita México, deberían aplicarse, por lo menos para remediar el gravísimo desabasto de medicamentos y en especial para los niños con cáncer.
