El tercer Informe presidencial de Andrés Manuel López Obrador fue todo lo contrario a lo que señalan sus spots promocionales: no hubo nada de hechos y sí mucho de palabras. En los 55 minutos que duró su mensaje, López Obrador emitió 88 afirmaciones falsas o no comprobables, de acuerdo con el análisis de SPIN, que dirige Luis Estrada.
El análisis de los diversos temas que inciden en la vida diaria de los mexicanos refleja que, como nunca antes, el presidente se escuda en un universo paralelo creado a partir de sus propios datos, generalmente falsos, para evadir la pésima actuación de su gobierno y la falta de resultados positivos.
A falta de estos resultados, la opción es inventarlos.
Evidentemente, ningún presidente mencionará en un Informe lo mal que va su gobierno, y por ello es necesario rescatar los distintos indicadores verificables que dejan testimonio del fracaso gubernamental en que se ha convertido este sexenio:
* La pandemia del coronavirus ha estado y sigue fuera de control. El gobierno de México nunca ha tenido una estrategia seria para enfrentar el COVID-19. Su plan de acción consistió en aumentar el número de camas en los hospitales públicos, pero nunca se ocuparon porque el personal médico fue insuficiente y los hospitales colapsaron en el momento de mayor crisis, lo que propició que muchas personas fallecieran por coronavirus en sus propias casas. Ahora, el gobierno está forzando un regreso a clases presenciales sin medidas de sanidad y sin una estrategia para prevenir un mayor número de contagios.
* De acuerdo con el investigador Arturo Erdely, a la fecha sólo el 26.9% de la población mexicana tiene completo su esquema de vacunación. Es una muestra del fracaso en la estrategia de vacunación, y es la explicación de por qué hay un descontrol total en el manejo de la pandemia.
* Hay desabasto total de medicamentos. Esto se explica porque el gobierno federal rompió el sistema de contrataciones públicas de medicamentos y el sistema de abasto de medicinas, con el pretexto del combate a la corrupción. Si algo se estaba haciendo mal o con corrupción, se podía haber corregido sin destrozar ambos sistemas que funcionaban bien y eficientemente.
* La tragedia que el desabasto de medicamentos está provocando es que hoy miles de niños con cáncer no tengan acceso s las medicinas que requieren para sus tratamientos. Cientos de ellos han fallecido por la falta de sus medicinas, y el gobierno federal continúa sin resolver el problema y engañando a los familiares.
* Además, la violencia está completamente fuera de control. Los homicidios en México llegaron a más de 95 mil en los primeros tres años de gobierno, y esta cifra es mayor a la de los primeros tres años de los dos anteriores sexenios juntos. El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha señalado que más del 30% del territorio mexicano es controlado por el crimen organizado, con la complacencia e inacción del gobierno mexicano.
* La economía del país no crece. La economía está estancada por la falta de confianza de los inversionistas en el país. Los empresarios e inversionistas no confían en un gobierno que cancela contratos de manera unilateral y que no promueve la inversión. El presidente López Obrador presume que en su gobierno no se ha dado una sola concesión en el sector minero y que se combate la inversión extranjera y privada en el sector energético. Esta falta de inversiones ha estancado a la economía.
* El más reciente informe del CONEVAL señala que 3.8 millones de mexicanos se sumaron a la pobreza entre 2018 y 2020. Además, los pobres en México cada vez tienen menos acceso a la salud: mientras en 2018 había 20 millones de mexicanos si acceso a servicios de salud, hoy son 35 millones de mexicanos los que carecen de este acceso, de acuerdo con el propio CONEVAL.
* La principal bandera del presidente López Obrador, el combate a la corrupción, también ha resultado un fracaso. No hay una sola sentencia por corrupción en el país, a tres años de gobierno. Eso significa que la corrupción en el país se sigue tolerando y administrando, y no se combate.
El gobierno de López Obrador está peleado con la realidad. Hoy, el presidente se podría retirar del cargo quizás con la conciencia tranquila, finalmente es su conciencia, pero con cero resultados positivos y muchos agravios a la sociedad, que se enfrenta a nuevas condiciones de pobreza, o en muchos casos a las muertes de familiares y gente cercana que hoy debería vivir.
