Como se redactó originalmente, la propuesta de ley de reforma eléctrica del presidente Andrés Manuel López Obrador está muerta. Poco a poco se fueron ventilando distintas incongruencias y errores en el contenido de la reforma, que el gobierno federal ha tratado desesperadamente de soportar con mentiras que se repiten a diario.
Por una parte, Ignacio Mier y Ricardo Monreal, los líderes de Morena en la Cámara de Diputados y el Senado de la República, tienen a su cargo el trabajo legislativo de convencer a diputados y senadores opositores para alcanzar la mayoría calificada en las dos instancias del Congreso. La tarea es difícil, y más después de que 16 diputados priistas anunciaron abiertamente su negativa a apoyar la reforma lopezobradorista.
Por otro lado, el coordinador de Comunicación Social de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, encabeza los esfuerzos gubernamentales para ganar el apoyo popular a la reforma, vía medios de comunicación y redes sociales. En este punto, el gobierno federal se muestra desesperado y las acciones gubernamentales han llegado casi a lo ridículo tratando de influir en la sociedad. Hasta el procurador federal del Consumidor, Ricardo Sheffield, grabó uno video para redes sociales en el que se confronta con los dichos de Ricardo Anaya, que también se ha manifestado sobre la propuesta de reforma eléctrica.
La desesperación del gobierno por ganar esta partida, que para el presidente López Obrador es fundamental, ha llevado a que las mentiras y la descalificación a empresas sean el soporte fundamental de la propia propuesta eléctrica. López Obrador ha repetido que en “un hogar mexicano” el kilowatt hora cuesta 5.2 pesos mientras que Oxxo, Bimbo y Walmart pagan alrededor de 1.75 pesos por cada kilowatt hora. El dato es mañoso, pues en el país sólo 3% de los hogares pagan la tarifa de 5.2 pesos, y el 97% restante paga tarifa doméstica de bajo consumo, dividida en tres segmentos: la tarifa 1 que es de 0.873 pesos, la tarifa 2 que es de 1.061 pesos, y la tarifa 3 que es de 3.098 pesos por kilowatt hora.
Este año, el Gobierno de la República destina 70 mil millones de pesos al subsidio de las tarifas eléctricas de bajo consumo, razón por la cual se pueden mantener estas tarifas, y para 2022 el proyecto de Presupuesto de Egresos prevé 73 mil millones de pesos.
La reforma eléctrica del presidente López Obrador busca regresar a la Comisión Federal de Electricidad el monopolio de la comercialización de la energía eléctrica. A pesar de que en el discurso el presidente y la secretaria de Energía, Rocío Nahle, insisten en que la propuesta prevé la participación del sector privado en el 45% del mercado, en el papel la participación de las empresas sólo está permitida en la generación y no en la comercialización. La propuesta de reforma exige que las empresas que generen energía le vendan a la CFE dicha energía. También se cancela la generación de autoconsumo, de tal forma que la industria podría padecer por la obligación de comprara la CFE la energía que requiere.
OXXO, la empresa más atacada por el presidente López Obrador, ha informado en distintas ocasiones que cada tienda paga al mes, en promedio, 14 mil 052 pesos por energía renovable. En 2020 la cadena de tiendas pagó a la CFE mil 576 millones de pesos.
FEMSA, propietaria de la cadena OXXO, afirma que con la utilización de energía eólica “en OXXO dejamos de emitir más de 570 mil toneladas de CO2 en 2020, equivalentes a las que producen 123,298 vehículos de pasajeros que circulan durante todo un año, o al consumo de 1.3 millones de barriles de petróleo, o a 72 mil 784 millones 42 mil 31 teléfonos inteligentes con la batería cargada totalmente”.
OXXO cuenta con un Programa de Eficiencia Energética que, asegura la empresa, “con inversiones en equipos inteligentes y mejores prácticas operativas, ha logrado reducir el consumo de energía en tiendas en un 35%, con respecto a 2009”.
OXXO y otras empresas se han convertido en el molino de viento que enfrenta López Obrador. Son sus fantasmas, sus monstruos, sus enemigos imaginarios para exaltar la bondad y el sufrimiento de un pueblo que ha sido oprimido por el sector privado.
La desesperación del gobierno ya llevó a los legisladores de Morena a aceptar que la reforma eléctrica del presidente puede sufrir modificaciones, que canjearían por votos opositores a favor de la reforma.
El gobierno del presidente López Obrador pretende que la reforma esté aprobada en este mismo periodo ordinario de sesiones, que concluye en diciembre. Como está redactada originalmente, está muerta.
