En la víspera del viaje del presidente Andrés Manuel López Obrador a Nueva York para participar en una sesión del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas -que México preside durante el mes de noviembre-, en la que el tema central será el combate a la corrupción, que el mandatario considera “el principal problema de la desigualdad a nivel mundial”, un destacado miembro de su gobierno evidenció, quizás sin querer, que la corrupción no es tan lejana ni ajena a su gabinete.
El hasta ayer titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHCP, Santiago Nieto Castillo, contrajo matrimonio con la consejera electoral Carla Humphrey, en la ciudad de Antigua, Guatemala. Versiones periodísticas señalan que Santiago Nieto decidió que la boda se llevara a cabo fuera de México por temor de un posible ataque por parte de algún grupo relacionado con la delincuencia organizada. Como si los poderosos grupos delincuenciales no pudieran hacer nada en contra de alguien en el vecino país del sur.
La celebración de la boda se planteó como algo muy privado y discreto, al grado que a los asistentes se les solicitó firmar un acuerdo de confidencialidad para evitar que se dieran a conocer fotografías, videos o detalles de la ceremonia y el festejo. Sin embargo, la discreción se perdió antes siquiera de empezar el enlace matrimonial, pues en el aeropuerto de La Aurora, de la capital guatemalteca, las autoridades locales retuvieron por varias horas a los pasajeros de un vuelo privado que acudían a la boda. En la aeronave rentada por el dueño del periódico El Universal, Juan Francisco Ealy Ortiz, viajaban su familia, su asistente, Érika Telich Vidal, y otros invitados a la boda Nieto-Humphrey, como la hoy exsecretaria de Turismo de la CDMX, Paola Félix Díaz.
De acuerdo con el acta levantada por la Unidad Especial Contra Delitos en Aeropuertos y Aeródromos de Guatemala, Telich Vidal omitió consignar en la boleta de declaración que portaba en efectivo una suma mayor a los 10 mil dólares permitidos en casi todo el mundo. Durante su declaración verbal, la asistente informó que portaba 35 mil dólares que fueron encontrados en siete sobres -cada uno con 50 billetes de 50 dólares-, que serían utilizados para el pago de compromisos médicos de la familia Ealy en una segunda escala en Los Ángeles, California. Es decir, el dinero era propiedad de Ealy Ortiz.
El escándalo se desató a partir de ese momento. Al hacerse pública la retención de los pasajeros mexicanos en Guatemala, Paola Félix Díaz, vía tuit, anunció que ponía su renuncia a disposición de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, por contravenir los preceptos de la llamada “austeridad republicana”, que prohíbe a servidores públicos viajar en aviones privados salvo que haya plena justificación.
En el avión también viajaba el productor teatral Alejandro Gou, quien recibió un contrato de 15 millones de pesos por parte del Gobierno de la CDMX para organizar el pasado Festival Internacional del Día de Muertos. ¿Cómo se explica que la exsecretaria de Turismo de la CDMX viaje en el mismo avión privado con alguien que recibió un contrato por un evento turístico en la capital del país? ¿Qué hacía una funcionaria de primer nivel en el gobierno de Claudia Sheinbaum acompañando a uno de los personajes más defenestrados por el propio presidente López Obrador, a quien suele apuntar como “opositor” y “adversario a la 4T”, como es Ealy Ortiz? Por lo menos, tendría que investigarse la relación de Paola Félix Díaz con Alejandro Gou.
Además, Paola Félix Díaz, en ese momento secretaria de Turismo de la capital del país, se ausentó el día de la celebración de uno de los eventos turísticos de mayor relevancia no sólo para la Ciudad de México, sino para el país: el Gran Premio de la Fórmula 1.
Paola Félix Díaz llevaba poco más de un mes como titular de la Secretaría de Turismo de la CDMX, que asumió el 1 de octubre tras dejar el cargo de directora general del Fondo Mixto de Promoción Turística que ostentaba desde el inicio de la actual administración. También participó en el show La Academia y fue diputada federal por el Partido Verde de 2015 a 2018. Posteriormente se incorporó a Morena y contendió por la Alcaldía Cuajimalpa por la coalición Juntos Haremos Historia.
La paradoja de lo ocurrido ese fin de semana es que la Unidad de Inteligencia Financiera tendría que investigar la procedencia de los 35 mil dólares transportados en un avión privado por un invitado a la boda del entonces titular ¡de la Unidad de Inteligencia Financiera!
