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Desde San Lázaro. Pedro Infante; la eficiencia tiene premio. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

12 Oct 2026
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Desde San Lázaro. Pedro Infante; la eficiencia tiene premio. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/OHarfuch

Faltan cuatro años para la elección presidencial de 2030 y resultaría prematuro repartir candidaturas desde ahora, pero en la política mexicana las sucesiones comienzan mucho antes de que aparezcan oficialmente los aspirantes. Y dentro del oficialismo existe un nombre que, por sus responsabilidades actuales y la exposición adquirida, inevitablemente empieza a formar parte de las conversaciones sobre el futuro: Omar García Harfuch.

Lo paradójico es que el propio secretario de Seguridad y Protección Ciudadana se ha descartado públicamente y hace bien, sacar la cabeza anticipadamente provocaría más ataques de sus detractores, aunque lo más paradójico es que él no se está promoviendo, sino diversos actores políticos como el PVEM que lo consideran como un candidato   a la presidencia, como lo ha expresado el senador ecologista Manuel Velasco, quien lo considera como el Pedro Infante de la política por su carisma y arrastre popular.  

García Harfuch ocupa una posición excepcional porque encabeza uno de los asuntos que más preocupan a los mexicanos: la seguridad. Además, la estrategia del actual gobierno presenta un contraste respecto del sexenio anterior. Mientras Andrés Manuel López Obrador hizo de “abrazos, no balazos” una carta abierta para delinquir, la administración de Sheinbaum ha colocado mayor énfasis en inteligencia, investigación, coordinación institucional, detenciones y golpes contra estructuras criminales.

Los resultados oficiales constituyen la principal carta de presentación de Harfuch. De acuerdo con la Secretaría de Seguridad, entre octubre de 2024 y agosto de 2026 fueron detenidas más de 67 mil 200 personas por delitos de alto impacto, aseguradas 34 mil 353 armas y 534 toneladas de drogas, además de desmantelarse 2 mil 771 laboratorios clandestinos. El gobierno reporta también una reducción de 53 por ciento en el promedio diario de homicidios dolosos respecto del inicio de la administración. Son cifras gubernamentales que deberán contrastarse permanentemente con otras mediciones de violencia, desapariciones, extorsión y percepción de inseguridad, pero muestran la dimensión de la operación que encabeza el gabinete de seguridad.

Ese desempeño explica por qué el nombre de Harfuch aparece recurrentemente en las especulaciones sucesorias.

Ya ocurrió algo parecido en la Ciudad de México. En el proceso interno de Morena de 2023 obtuvo la mayor puntuación en la encuesta para definir la candidatura a la Jefatura de Gobierno, aunque finalmente Clara Brugada fue designada bajo las reglas de paridad. Posteriormente llegó al Senado y pidió licencia para incorporarse al gabinete de Sheinbaum.

Existe, además, otra variable que empieza a modificar el tablero político: el crecimiento del Partido Verde.

El PVEM ha incrementado su influencia dentro de la coalición gobernante y consiguió posiciones relevantes en la definición de las candidaturas rumbo a las 17 gubernaturas de 2027. Su votación nacional y representación parlamentaria le han proporcionado una capacidad de negociación considerable frente a Morena, mientras algunos de sus perfiles fueron colocados en 3 entidades estratégicas –Quintana Roo, Nayarit y Baja California Sur- además de San Luis Potosi en donde el “Pollo Verde” dejará a su esposa, la senadora Ruth González,  en el cargo como gobernadora.

Esto no demuestra, por sí mismo, que el Verde haya decidido impulsar a García Harfuch para 2030 ni que exista actualmente un acuerdo presidencial en ese sentido. Convertir esas versiones en un hecho sería adelantarse demasiado. Pero sí existe una circunstancia política que merece atención: el PVEM no será más un acompañante electoral de Morena, sino que busca incrementar su peso propio dentro de la coalición y en el ánimo de los electores.

Y ahí comienza una partida que será mucho más interesante después de las elecciones intermedias.

Si el Verde incrementa gubernaturas, diputados y presencia territorial en 2027, llegará a la segunda mitad del sexenio con mayor capacidad para intervenir en la definición de la candidatura presidencial. Morena seguirá siendo la fuerza predominante, pero sus aliados podrían adquirir un peso que ningún aspirante sensato podrá ignorar.

Harfuch presenta además una característica distinta a la de muchos cuadros tradicionales de Morena. Su trayectoria no proviene de la militancia partidista ni de décadas de activismo dentro de la izquierda mexicana, sino fundamentalmente de las instituciones de seguridad. Esa condición le genera resistencias entre los sectores más radicales del movimiento como el propio López Obrador y algunos de sus cercanos, pero también explica que su perfil político sea diferente.

Y no debería olvidarse un elemento fundamental: su cercanía política y profesional con Claudia Sheinbaum.

Fue su secretario de Seguridad Ciudadana cuando ella gobernó la Ciudad de México y posteriormente se convirtió en una de las piezas centrales de su gabinete presidencial. Si algo ha demostrado Harfuch hasta ahora es lealtad respecto de la Presidenta y concentración en la responsabilidad que tiene encomendada.

Como decía aquella vieja expresión del sistema político mexicano, las llamadas “fuerzas vivas de la revolución” suelen comenzar a moverse mucho antes que los candidatos.

Y en México, cuando los buenos resultados acompañan a un funcionario, la eficiencia construye el capital político.

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