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Desde San L谩zaro. La rebeli贸n de las batas blancas. Por: Alejo S谩nchez Cano Destacado

13 Oct 2026
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Desde San Lázaro. La rebelión de las batas blancas. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com@Abgdeltrabajo

Cuando m茅dicos y enfermeras se retiran de sus centros de trabajo para reclamar mejores condiciones; cuando pacientes recorren farmacias buscando un medicamento; cuando las adquisiciones sufren retrasos, existe un problema que ninguna ma帽anera puede resolver.

La salud p煤blica deber铆a ocupar un lugar prioritario en el gasto nacional porque all铆 no existen segundas oportunidades. Una carretera puede terminarse meses despu茅s, una obra p煤blica puede reprogramarse y un proyecto gubernamental puede esperar otro ejercicio presupuestal.

Un enfermo no.

Y esa deber铆a ser la medida fundamental para evaluar la pol铆tica sanitaria de cualquier gobierno: que el paciente encuentre m茅dico, tratamiento y medicamentos cuando los necesita, y que quienes lo atienden tengan condiciones laborales dignas.

Mientras esa ecuaci贸n no se cumpla de manera cotidiana en las cl铆nicas y hospitales p煤blicos, el conflicto seguir谩 creciendo.

Y las batas blancas, que durante a帽os soportaron las deficiencias desde los hospitales y centros de trabajo, ya comenzaron a llevar su inconformidad a las calles.

Los reclamos de los trabajadores del sector salud van en aumento y ser铆a un grave error del gobierno federal reducirlas a un asunto sindical o, peor a煤n, atribuirlas a una campa帽a pol铆tica de sus adversarios.

El propio IMSS reconoce que existen demandas relacionadas con abasto, tiempos de espera, mantenimiento de instalaciones y cobertura de plazas, aunque sostiene que trabaja conjuntamente con el sindicato para resolverlas.

No estamos hablando, entonces, de una invenci贸n de la oposici贸n.

El conflicto salarial tambi茅n existe. El incremento acordado por el Congreso Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social fue de 6.8 por ciento, integrado por 2.9 por ciento al salario tabular y 3.9 por ciento en prestaciones. Un grupo de trabajadores lo rechaz贸 y los empleados ser谩n consultados el pr贸ximo 14 de octubre.聽

Despu茅s de dos a帽os del gobierno de Claudia Sheinbaum y seis de AMLO, el sector salud contin煤a siendo uno de los expedientes m谩s delicados de su administraci贸n. Zo茅 Robledo en el IMSS, Mart铆 Batres en el ISSSTE y David Kershenobich en la Secretar铆a de Salud tienen la responsabilidad pol铆tica de demostrar que las estad铆sticas que presentan corresponden con lo que encuentran pacientes y trabajadores al llegar a las unidades m茅dicas.

Porque desde los escritorios oficiales se puede hablar de porcentajes de abasto, pero desde una farmacia vac铆a la realidad luce diferente.

El ISSSTE, por ejemplo, sostiene que mantiene alrededor de 97 por ciento de abasto nacional y que tan s贸lo durante septiembre distribuy贸 20.5 millones de medicamentos e insumos entre sus farmacias. El a帽o pasado, Kershenobich asegur贸 ante diputados que se hab铆a contratado 99 por ciento del volumen solicitado de medicamentos e insumos para 2025-2026, equivalente a 3 mil 135 claves y m谩s de 4 mil millones de piezas.

Comprar, almacenar, distribuir y entregar constituyen una cadena completa y cualquier falla termina pag谩ndola el paciente.聽

Las dificultades administrativas tampoco pueden minimizarse. En julio se inform贸 que la compra consolidada de medicamentos y material de curaci贸n para 2027-2028 acumulaba cuatro meses de retraso respecto del calendario anunciado por Eduardo Clark, subsecretario encargado de la coordinaci贸n sectorial. Finalmente, en septiembre se adjudic贸 85 por ciento de las 766 claves incluidas en ese procedimiento y la propia industria farmac茅utica advirti贸 que el siguiente desaf铆o ser铆a conseguir que los productos efectivamente llegaran a las unidades m茅dicas y que los inventarios fueran repuestos oportunamente.

Ese antecedente deber铆a ser suficiente para que el gobierno deje de considerar el desabasto exclusivamente como un problema estad铆stico.

Adem谩s, el presupuesto revela las enormes dimensiones del desaf铆o. Para 2026, el gasto programable autorizado al IMSS asciende a 1.59 billones de pesos, mientras IMSS-Bienestar dispone de 172 mil 492 millones. La Secretar铆a de Salud tiene autorizado un presupuesto anual de 66 mil 825 millones de pesos. Son cantidades considerables, pero deben atender sistemas gigantescos, obligaciones laborales, pensiones, infraestructura, medicamentos y una creciente demanda de atenci贸n.

La accidentada transformaci贸n del sistema de salud, primero con el Insabi y posteriormente con IMSS-Bienestar, adem谩s de los problemas registrados en los procesos de adquisici贸n y distribuci贸n de medicamentos, obliga a revisar qu茅 funcion贸, qu茅 fracas贸 y qu茅 debe corregirse. En 2025, el propio Eduardo Clark reconoci贸 irregularidades en 175 claves adquiridas con precios superiores a los par谩metros previstos dentro de la compra consolidada, un asunto que involucr贸 alrededor de 13 mil millones de pesos adicionales y llev贸 a revisar actuaciones de servidores p煤blicos de Birmex.聽

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