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Desde San Lázaro. Abucheos y rebelión. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

26 Mar 2019
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El saludo de la porra al presidente de México en el nuevo parque de béisbol de los Diablos Rojos y ahora la impugnación que presentó el ex aspirante de Morena a la gubernatura de Puebla, el senador Alejandro Armenta, ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, habla de que en los terrenos de la 4T no andan bien las cosas.

En un entorno en el que las encuestas dan, en promedio, 65% de aprobación a la gestión de López Obrador, resulta contradictorio al suceso ocurrido el sábado pasado, en donde de forma espontánea y ante la provocación del tabasqueño al llamarlos “la porra fifi”, la mayoría de los asistentes al encuentro de beis, le endilgaron toda clase de insultos, hecho que a todas luces fue irrespetuoso a la investidura presidencial.

Es difícil y hasta raro que un presidente se libre del abucheo popular cuando acude a un espectáculo público. Los dos sucesos más representativos fueron: en la inauguración de los juegos Olímpicos de 1968, en donde Gustavo Díaz Ordaz fue vilipendiado a más no poder por la matanza de Tlatelolco y en 1986, en el estadio Azteca, cuando Miguel de la Madrid se disponía a dar por inaugurado el Campeonato Mundial de Futbol, lo interrumpieron unas cien mil personas con una rechifla memorable, luego de su inacción y torpeza  ante el terremoto de 1985.

En esos dos casos, ocurrió una causa grave que provocó la molestia del respetable.

Ahora, cuando se supone que se vive una tórrida luna de miel entre López Obrador y el electorado, pues nada, que ocurre el abucheo en un estadio en donde se practica el deporte favorito del presidente y en que se supone tendría más adeptos.

Este acontecimiento junto con lo que pasa en las benditas redes sociales, en donde los detractores de Andrés Manuel han barrido a sus simpatizantes, da cuenta, primero de un pulso más auténtico de lo que sucede en el ánimo colectivo y, dos, se observa que las encuestas no precisamente dan la radiografía del momento con todo detalle.

Paralelamente, luego de la simulación que se dio en torno a la encuesta que le dio el triunfo a Miguel Barbosa para competir por la gubernatura de Puebla, el senador Armenta, en un acto de congruencia, decidió llevar su caso al Tribunal Electoral y no, como había dicho, a las instancias internas de su partido.

La impugnación se basa en una actuación indebida de la lideresa nacional de Morena, la señora Polevnsky, así como fallas en la encuesta que sirvió de base para designar al estigmatizado Barbosa, por la muerte del matrimonio Moreno Valle.

La demanda fue turnada a la ponencia del magistrado, Felipe de la Mata, quien tendrá una bomba de tiempo, ya que desde la salida de la magistrada presidenta, Janine Otálora, de ese cuerpo deliberativo, las resoluciones del TEPJF parecen definirse con criterios ajenos al derecho electoral.

 

En la víspera el ahora “moreno” Alejandro Rojas Díaz Durán, exigió la salida de Yeidkol Polevnsky, presidenta nacional de ese partido, por “soberbia, ofensiva y grosera”.

El también, Consejero Estatal de Morena en la Ciudad de México y muy cercano al senador Ricardo Montreal, no se anduvo con rodeos al señalar que Yeidckol “está obnubilada de la razón y guiada por sus intereses personales, emociones y fobias inexplicables”.

Más allá de los epítetos indilgados por él ex diputado federal, queda claro que, se está gestando un crisis en ese partido, toda vez que desde el Congreso y en varias entidades del país, en donde los militantes se han visto traicionados por las decisiones cupulares que se han dado en la selección de candidatos, crece el reclamo por la salida de la lideresa de Morena.

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