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Desde San Lázaro. Salvaguardar la libertad de expresión. Por: Alejo Sánchez Cano. Destacado

27 Mar 2019
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Con el arranque de sexenio más violento contra los periodistas, el mismo presidente de la república ha echado más leña al fuego al calificar a la prensa fifí como fantoches, conservadores, hipócritas y doble cara y con ello exponenciar el nivel de peligrosidad de su actividad, al tiempo de atentar contra la libertad de expresión y de información.

El gobierno federal ha reconocido el homicidio de seis periodistas en la administración de López Obrador, aunque hay datos que han sido ocho, en cualquiera de los casos, es una cifra macabra inédita que requiere inmediata actuación y esclarecimiento de los hechos, así, como el castigo a los asesinos.

Con violencia y  muerte pretenden silenciar la libertad de expresión de periodistas que son ajusticiados por el crimen organizado o desde las esferas de poder y aunque se han hecho intentos para protegerlos, lo cierto es que hoy más que nunca estamos ante una condición de vulnerabilidad, no vista ni en los momentos de mayor encono en el país.

La democracia está en riego ya que uno de sus principales valores se ha puesto en el paredón de los ajusticiados.

Esperemos que pronto haya una reconsideración inmediata del presidente de la república a sus dichos contra la prensa y sobre todo, hacemos votos para que  cese la polarización  y  que se protejan a los periodistas en el ejercicio de su actividad y como baluartes de la democracia.

Con el homicidio, en Culiacán, del reportero Omar Iván Camacho ocurrido apenas hace algunas horas, suman ocho los comunicadores asesinados en los primeros 120 días del nuevo gobierno, aunque hay otros casos de activistas que también ejercían el oficio, como  Samir Flores, opositor a la operación de la termoeléctrica de Huexca, Morelos

Hasta el asesinato de Santiago Barroso Alfaro en San Luis Río Colorado, Sonora, sumaban 7 crímenes en lo que va del año, de acuerdo al monitoreo permanente de varias agrupaciones de periodistas, como la Federación Latinoamericana de Periodistas. De 1983 a la fecha suman 309 homicidios: 271 periodistas; 3 locutores; 10 trabajadores de prensa; 13 familiares y 10 amigos de comunicadores; y 2 civiles; además de 28 desapariciones forzadas pendientes de aclaración.   

 

Reproduzco el llamado del gremio: “Una vez más el gremio periodístico organizado de México representados por la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX; Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE; Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP-México; Asociación Nacional de Locutores de México, ANLM; y el Club Primera Plana, elevan la voz para que la autoridades de todos los niveles de gobierno garanticen el libre ejercicio de la profesión y en este caso en particular el esclarecimiento total de los hechos sangrientos”

 

Desde el poder no se puede amenazar y amedrentar a la “prensa conservadora” como lo han hecho los regímenes totalitarios, de hecho tanto en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, las resoluciones de la ONU,  así como la propia Constitución de México, protegen el derecho fundamental de la libertad de expresión

“El derecho fundamental a la libertad de expresión incluye la “libertad de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”, reza el artículo 19 de la Declaración de los Derechos Humanos.

Hay ya estadísticas mundiales que colocan a México como el más peligroso del mundo para ejercer la actividad periodística, por encima de países que están en guerra y al paso que vamos, no solo 292 comunicadores requerirán protección del Estado sino serán, otros tantos más.

Desde las más altas esferas del poder se estigmatiza a los periodistas, ya sin empacho alguno y esto lejos de amedrentar, debe ser un acicate para cumplir ya con una responsabilidad superior con el país y los mexicanos, ya por cumplir principios personales.

 

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