Después del viaje de López Obrador a Washington en donde los panegíricos se desgañitan lanzando loas al presidente, mientras que sus detractores lo hacen añicos, queda la sensación que el viaje no sirvió para nada al país, y si en cambio fue una afrenta a los demócratas comandados por Joe Biden, de serias consecuencias para México y claro, también fue de utilidad para la agenda política personal de ambos mandatarios.
No dude estimado lector, que el caso de Genaro García Luna se acelerará para poner contra la pared a Felipe Calderón; así como también saltarán a la palestra de la luz pública, otros casos que permitirá a AMLO usarlos para capitalizar votos y simpatías rumbo a la elección intermedia del próximo año
Mientras tanto, regresaremos a la cotidianidad de que el presidente no use cubrebocas en territorio nacional, de que ya no utilizará el Jetta y además de que se condenará el tinte populista del presidente al viajar en avión comercial, mientras que sus colaboradores se fueron en un avión militar.
Se observará en los siguientes meses que tanto fue de provechosa la visita de AMLO a Trump y que tanto fue beneficiosa al país en el marco de un nuevo tratado comercial que, a decir de los enterados, se dieron demasiadas concesiones a nuestros socios del norte, particularmente a Estados Unidos.
A la fecha, el gobierno de López Obrador ha aceptado sin chistar las recomendaciones de Trump en materia de migración, ello a costa de la violación sistemática de los derechos humanos de los centroamericanos que son resguardados o repelidos en las estaciones migratorias de México, ubicadas en el sur del país y en la injerencia directa de las agencias de inteligencia y de combate al crimen organizado de Estados Unidos en nuestro país.
Veremos en las próximas semanas que otras cosas concedió AMLO a su contraparte y a cambio que estuvo dispuesto a dar el magnate inmobiliario.
Ahora, de regreso a la cruda realidad, AMLO enfrentará el ritmo galopante de muertos y contagiados por el Covid-19, que a decir de los expertos, van alrededor de 100 mil muertes y un sinnúmero de mexicanos contagiados por el virus.
De igual manera, la crisis económica y de inseguridad, no encuentran fondo, al contrario cada vez se recrudecen las cifras que señalan que hay más Mipymes que han cerrado y el desempleo formal ya presenta cifras inéditas en la historia contemporánea del país.
La inseguridad requiere una nueva estrategia, si es que existe alguna, y que el nuevo titular de la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana se dedique de tiempo completo a sus tareas y no a satisfacer aspiraciones políticas personales.
Es cosa de semanas que Alfonso Durazo renuncie a su cargo para buscar la gubernatura de Sonora, y mientras ello ocurre, el presidente deshoja la margarita para ver quien lo releve, aunque al final del día eso no será importante, mientras no exista una estrategia integral que despliegue un combate eficaz contra la delincuencia y en donde el postulado de “abrazos no balazos” desaparezca del léxico y operación oficial.
Después del periplo lopezobradorista, su primer viaje como presidente, vendrán las mañaneras con las falacias para ocultar la lacerante realidad.
